El gobierno argentino prorrogó el martes por tres meses el plazo para ingresar al mercado oficial dólares no declarados, en el cierre de un año en el que no logró frenar la sangría de reservas del Banco Central, que cayeron más de 12.000 millones de dólares.

El período para adherirse al plan de exteriorización de capitales no declarados se extenderá desde el 1 de enero y por un período de tres meses calendario, según un decreto firmado por la presidenta Cristina Fernández y publicado en el boletín oficial.

Esta es la segunda vez que el gobierno prorroga el proceso para la exteriorización de divisas no declaradas. La polémica iniciativa, sancionada por el Congreso en julio, no ha tenido los resultados esperados pues desde su entrada en vigor apenas se blanquearon unos 600 millones de dólares, según datos oficiales. Cuando se lanzó, el Poder Ejecutivo se había fijado una meta de unos 4.000 millones de dólares.

El decreto del gobierno destacó que el blanqueo apunta a "emplear recursos líquidos ociosos para financiar inversiones productivas y sociales que apuntalen el proceso de crecimiento, profundicen la reindustrialización iniciada en 2003 y permitan la inclusión de vastos sectores de la sociedad". Sin embargo, el fin es engrosar las alicaídas reservas del Banco Central.

La entidad cerró el año con 30.590 millones de dólares de reservas, 12.700 millones de dólares menos que en 2012, una caída que los analistas económicos atribuyen al fracaso de las restricciones impuestas por el gobierno a la compra de divisas.

El gobierno impuso el llamado "cepo cambiario" a fines de 2011 para detener la incesante fuga de capitales. La medida generó un efecto contraproducente pues los ahorristas continuaron apostando al dólar para mantener el poder adquisitivo en un contexto de inflación superior al 20 por ciento y se volcaron masivamente al mercado ilegal de divisas, donde cotiza muy por encima del cambio oficial.