La brillante esfera de vidrio hizo su recorrido de un minuto en Times Square, Nueva York, dándole la bienvenida al nuevo año.

Sonia Sotomayor, magistrada de la Corte Suprema y de origen puertorriqueño, lideró el conteo regresivo de 60 segundos y oprimió el botón que activó el descenso de la esfera.

Un mar de personas de todo el mundo abarrotaron las calles de Manhattan para ver el descenso de la esfera. Muchos llegaron con 12 horas de anticipación para disfrutar de las festividades.

Ryan Seacrest fue el presentador de la ceremonia desde Times Square y entre los artistas estaban Miley Cyrus, Macklemore & Ryan Lewis, Icona Pop y Blondie

Grandes multitudes atascaron la zona para ganar un lugar desde el cual presenciar el tradicional descenso de la bola de cristal brillante que acompaña la cuenta regresiva hacia el Año Nuevo, mostrada además con grandes números en las enormes pantallas electrónicas del lugar.

La gente que atascaba Times Square --donde se intersectan las avenidas Broadway y Séptima de Manhattan en un ángulo tan agudo que hacen imposible levantar edificios y por lo tanto fue preferible dejarlas libres-- desafiaron el frío y las ultrafuertes medidas de seguridad con tal de tener la oportunidad de ver a Miley Cyrus en la ceremonia.

Los asistentes no sólo demostraron un estado de ánimo festivo --haciendo sonar cornetas y luciendo sombreros extravagantes-- sino que hicieron gala de resistencia: las medidas de seguridad posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001 obligaron a los espectadores a permanecer virtualmente acorralados por lo menos con 12 horas de antelación, sin comida, expuestos al frío y sin baños públicos.

"Nos pusimos pañales para adultos. Los traemos ahora mismo", dijo Amber Woods, de 14 años, quien vino con unos amigos desde los suburbios de la ciudad para vivir el acto por primera vez. Entraron en una zona rodeada de vallas a las 10 de la mañana. Para alimentarse, trajeron paletas y palomitas de maíz. Para combatir el frío se pusieron a dar de brincos sin moverse de lugar.

"Cada vez que vengo digo que es la última vez, pero vuelvo a regresar", dijo Yasmina Merrir, una residente de Washington DC, de 42 años de edad. Dijo que fue la cuarta vez que viene a Times Square para ver el descenso de la bola de cristal. Dijo que en 2009, el frío fue tan intenso que sufrió de hipotermia. Agregó que sus piernas se hincharon como globos.

Ella estaba en ayunas y prefirió no beber nada para resolver la falta de baños. En cuanto al frío, dijo que recomienda bailar vigorosamente tanto tiempo como sea posible mantenerse parado.

Otras grandes ciudades del planeta también celebraron el martes por la noche la llegada del 2014, tanto con grandes muestras de júbilo caracterizadas por fuegos artificiales espectaculares, bailes y juergas, como también con muestras de unidad y desafío político a las autoridades.

Dubái, una nación del Golfo Pérsico conocida por la ostentación, el glamour y logros humanos como el rascacielos más alto del mundo, buscó romper otro récord: el espectáculo de fuegos artificiales más grande de la historia. El espectáculo deslumbrante duró 30 minutos, que culminaron con seis minutos de fuegos artificiales que envolvieron la isla artificial de la ciudad, que desde el espacio luce una forma de palmera.

En contraste, en Ucrania, los manifestantes de la oposición buscaron establecer su propio récord: el del mayor número de personas cantando un himno nacional al mismo tiempo, en una demostración más contra el gobierno por su decisión de hacer a un lado un acuerdo clave con la Unión Europea.

Por lo menos 100.000 ucranianos se congregaron en la plaza principal de Kiev en la víspera de Año Nuevo para cantar el himno nacional del país. La plaza Maidan de Kiev ha sido escenario de protestas masivas a favor de Europa desde hace más de un mes, luego de que el presidente Viktor Yanukovich decidió abandonar las negociaciones hacia un acuerdo político y comercial con la Unión Europea y volverse hacia Rusia.

Decenas de miles de personas, que colmaron la plaza Maidan y calles cercanas, cantaron "Ucrania no ha muerto todavía", segundos después de la cuenta regresiva del Año Nuevo. Los activistas ucranianos dijeron el lunes que invitaron a un funcionario de los récords Guinness para que asistiera a Maidan, para dar fe del nuevo intento de récord. No fue posible saber de inmediato si se impuso el nuevo récord.

Las celebraciones en todo el planeta comenzaron en Nueva Zelanda la medianoche local del martes, con fuegos artificiales multicolores lanzados desde la torre Sky de Auckland. Miles de personas celebraron bailando en las calles de la ciudad más grande de esta nación del Pacífico sur.

La bahía de Sídney, en Australia, también se iluminó con el espectáculo de los fuegos artificiales, que atrajo a centenares de miles de personas. Por primera vez en una década, los fuegos se lanzaron desde los cuatro veleros que forman la Casa de la Ópera.

En China se hizo el conteo regresivo al año nuevo con espectáculos de luces en sitios históricos, uno en la Gran Muralla y otro en la costa de Shanghai. En la contaminada ciudad de Wuhan, en el centro de China, sin embargo, las celebraciones fueron más sencillas porque las autoridades prohibieron los fuegos artificiales para reducir el humo.

En Japón, miles de personas, algunas vistiendo kimonos, oraron, hicieron sonar una campana y lanzaron monedas como ofrendas en templos, deseando salud, riqueza y felicidad. Las campanas de los templos sonaron 108 veces, por las 108 causas de sufrimiento de acuerdo con el budismo, y dieron la bienvenida al año del caballo.

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Los periodistas de The Associated Press Rod McGuirk en Canberra, Australia; Jim Gómez en Manila, Filipinas; Kelvin Chan en Hong Kong; Ali Kotarumalos en Yakarta, Indonesia; Ken Moritsugu, Yuri Kageyama y Eric Talmadge en Tokio; Louise Watt en Beijing, y Colleen Long en la ciudad de Nueva York contribuyeron a este despacho.