El primer ministro chií de Irak llamó el martes a sus rivales sunníes a no retirarse del gobierno y el parlamento a causa del desmantelamiento de un campamento de protesta que llevó a sangrientos choques en una ciudad occidental.

Nuri al-Maliki dijo en una declaración el martes que el ejército va a entregar el control de las ciudades en la provincia occidental de Anbar a la policía local.

El lunes, siete pistoleros y tres policías murieron en choques en la capital de Anbar, Ramadi, cuando fuerzas de seguridad desmantelaron tiendas de campaña en el sitio de protesta suní. Los suníes han estado protestando durante meses contra lo que consideran discriminación por el gobierno de mayoría chií.

Más de 40 legisladores suníes presentaron sus renuncias del parlamento, mientras que varios ministros amenazaron con retirarse del gabinete.