No importa que sean del presidente Barack Obama: los perros presidenciales Bo y Sunny tuvieron que someterse a los estrictos procedimientos de cuarentena de Hawai para sus vacaciones de fin de año.

En Hawai no existe la rabia y todos los perros que llegan deben someterse a numerosos procedimientos, como un costoso examen de sangre y un período de espera de 120 días. Los canes que no cumplen las normas deben cumplir una cuarentena de hasta cuatro meses.

Isaac Maeda, gerente de programa de la entidad hawaiana que supervisa esos procedimientos, dijo el lunes que los Obama cumplieron todas las exigencias que se hacen a los demás dueños de mascotas.

La única diferencia: Maeda dice que un veterinario militar inspeccionó a los perros y los documentos a su llegada a la Base Hickam de la Fuerza Aérea el 21 de diciembre. Los demás dueños de mascotas por lo general pasan por el mismo procedimiento en el Aeropuerto Internacional de Honolulu.