El fallecimiento de tres importantes donantes republicanos de Texas este año, entre ellos un multimillonario que murió este fin de semana, podría reflejar un cambio generacional del poder en la sombra del partido en el principal bastión republicano en el país.

Harold Simmons, cuyos intereses financieros iban desde la industria energética hasta los basureros de desechos nucleares, ayudó a transformar a Texas de un estado dominado por los demócratas en la década de 1970 a un reducto republicano para el cambio de siglo. La muerte de Simmons que ocurrió el sábado se produce después de que el partido perdió al magnate de la construcción Bob Perry en abril y el empresario Leo Linbeck en junio. Durante décadas, los tres ayudaron a financiar las campañas políticas tanto en Texas como en el resto del país.

Los tres hombres eran considerados conservadores renegados cuando incursionaron en la política. Sin embargo, conforme el estado se hizo más conservador, pasaron a integrar parte del núcleo del Partido Republicano.

Los decesos tienen lugar en momentos en que los republicanos de Texas se ven enfrentados cambios políticos, como el caso del gobernador Rick Perry, uno de los principales beneficiados con las millonarias donaciones, que no buscará su reelección el próximo año, y surge una nueva raza de candidatos republicanos en el estado como el senador Ted Cruz, que tiene el respaldo del tea party.

"Deja una gran interrogante para los candidatos republicanos y organizaciones políticas que han dependido de grandes contribuciones de dos o tres individuos durante la última década", destacó Matt Mackowiak, un importante consultor político republicano. "Su generosidad marcó una gran diferencia en muchas contiendas electorales durante un gran período, pero fue su potencial para siempre contribuir más lo que probablemente impidió que muchas contiendas siquiera se iniciaran porque intimidaba a los posibles contrincantes".

Aunque los tres contribuyeron a candidatos republicanos y organizaciones en todo el país, su influencia fue mayor en Texas, que carece de límite en las contribuciones personales de campaña.

Es probable que nunca se llegue a saber el monto total de sus donaciones, en vista de que muchas de ellas se hicieron en privado.

Un ejemplo del pragmatismo de estos gigantes se presentó en el 2011, cuando los legisladores de Texas debatían una ley que hubiera obligado a que la policía local interrogara el estado de inmigración de las personas que encontraran. Bob Perry, que hizo su fortuna en la construcción de urbanizaciones de viviendas y dependía de la mano de obra de los inmigrantes, se opuso a la medida, y los líderes republicanos se aseguraron de que el anteproyecto se desvaneciera por falta de votos.

Los candidatos que apoyan al sistema se perjudicarán por la ausencia de esos importantes donantes, comentó el científico político de la Universidad Rice Mark Jones, un experto en finanzas de campañas. Destacó que Perry y Simmons superaban ampliamente a todos los otros donantes en Texas.

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Chris Tomlinson está en Twitter como: http://twitter.com/cltomlinson