Un grupo de asaltantes armados, que se identificaron como discípulos de un profeta, atacó el lunes una estación de la televisión estatal, el aeropuerto y una base militar en la capital del Congo, en lo que muchos temieron era un intento de golpe de Estado, antes de ser repelidos por el ejército, informaron testigos y autoridades.

Lambert Mende, vocero oficial del Congo confirmó los ataques en Kinshasa y señaló que cerca de 40 personas murieron en un enfrentamiento el lunes por la mañana, incluyendo 16 en una base militar, 16 en el aeropuerto y ocho en una estación de televisión. También confirmó que hubo un tiroteo en Lubumbashi, la segunda ciudad del país ubicada en el sureste del Congo, aunque agregó que la calma había regresado a esa urbe y en Kinshasa para la tarde del lunes.

"La ciudad de Kinshasa fue atacada en esos tres lugares por un grupo terrorista que no ha sido identificado, un grupo desconocido atacó a las fuerzas de seguridad que están a cargo de proteger esos tres sitios, cuya importancia es estratégica", dijo Mende en un mensaje transmitido por la televisión congoleña.

La mayoría de los residentes de la enorme capital se dieron cuenta del ataque mientras veían un programa matutino en Radio Télévision Nationale Congolaise (RTNC), la televisora estatal. Jessy Kabasele, el presentador del programa "Le Panier" escuchó un escándalo cerca de las 8:10 de la mañana. Pensó que había una pelea, pero luego vio a uno de sus colegas que salía corriendo del estudio.

"Entonces entendí que estábamos en peligro", dijo Kabasele, quien comenzó a correr y encontró las salas de edición vacías. Sus colegas se resguardaban bajo escritorios, dijo. Antes de que se pudiera ocultar una decena de hombres lo atacaron.

"Llevaban puesta ropa de civil, y tenían palos, maderos y lucían amenazadores. Entraron al estudio y comenzaron a golpearnos", dijo Kabasele. "Me ataron con la corbata que llevaba puesta y me hicieron arrodillarme".

Los intrusos dijeron que querían transmitir un mensaje a nombre de un predicador evangélico de Congo, Joseph Mukungubila, quien se considera un profeta. La señal en la televisora fue interrumpida antes de que pudieran hacerlo.

Casi al mismo tiempo un grupo de asaltantes atacó el aeropuerto y una base militar, dijo Pascal Amisi, subjefe de personal en el Ministerio de Comunicaciones congoleño. "Atacaron tres objetivos al mismo tiempo", dijo Amisi. "No sabemos a ciencia cierta quiénes son, pero el grupo atacó la televisora y dijo que representaba al profeta Mukungubila".

Mukungubila, un pastor de 66 años, se postuló infructuosamente a la elección presidencial de 2006. Es conocido como "El profeta" y sus mensajes suelen transmitirse en la radio local y la televisión con los que ha conseguido a un enorme grupo de seguidores en el país del centro de África. Oculto en una locación no revelada, Mukungubila confirmó el lunes a The Associated Press vía telefónica que sus seguidores estaban detrás de los ataques coordinados, pero dijo que los discípulos estaban armados únicamente con palos y que tuvieron que enfrentar las armas automáticas de las fuerzas de seguridad.

Mukungubila rechazó responder las preguntas sobre si el ataque tenía la intención de ser un golpe de estado y argumentó en cambio que sus fieles actuaban por enojo después de que dos niños que pertenecen a su congregación fueron atacados por las fuerzas de seguridad en Lubumbashi durante el fin de semana. Los niños, dijo, estaban repartiendo una carta escrita por Mukungubila, que señala que el presidente congoleño Joseph Kabila no es del Congo sino de Ruanda. El pastor dijo que los menores fueron golpeados. Pero la gota que derramó el vaso llegó la madrugada del lunes, cuando el ejército atacó la residencia de Mukungubila.

"Ya son cinco las veces que el gobierno me ha atacado o me ha tratado de matar. ... Vivimos en una verdadera jungla aquí en el Congo y la comunidad internacional no puede permitir que esto continúe", dijo Mukungubila. "Esta mañana vinieron otra vez a atacar mi casa y por eso dijimos que ya era suficiente. Mis discípulos estaban furiosos y tomaron lo que pudieron, un montón de palos. Mis discípulos nunca estuvieron armados, simplemente fueron a mostrar de lo que son capaces. Soy un hombre de paz y esto no fue una acción premeditada. Mis discípulos son gente que cree en Dios y tomaron fácilmente (la estación) de RTNC, la base militar y el aeropuerto", dijo.

__

El periodista de The Associated Press Saleh Mwanamilongo contribuyó con este despacho desde Johannesburgo.