En una reciente sesión informativa en Manhattan, el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) dio a un auditorio colmado de ejecutivos de seguridad privados bastante de qué preocuparse.

Uno de los analistas de espionaje del NYPD advirtió que algunos neoyorquinos habían ido a combatir en la guerra civil de Siria y que podrían regresar radicalizados contra Occidente. Un funcionario de alto rango enumeró los tipos de maniobras para probar la capacidad de la policía neoyorquina para responder a un ataque con una bomba sucia. Y un detective ofreció un análisis detallado sobre el mortífero ataque en un centro comercial de Nairobi, desafiando abiertamente la afirmación del gobierno de Kenia de que los atacantes habían muerto.

Las exposiciones demostraron la determinación del departamento policial más extenso del país para mantenerse al frente de la lucha contra el terrorismo, aunque el hombre que dirigió la operación, el comisionado de policía Raymond Kelly, no continuará en la fuerza.

Kelly, cuyos 12 años concluyen a fin de este mes sin un que haya ocurrido gran ataque terrorista durante su mandato, reiteradamente ha insinuado que cualquiera que considere la reorganización de una de las iniciativas que definieron el gobierno del alcalde Michael Bloomberg debería proceder con cautela.

Nueva York "se mantiene de lleno en la mira de los terroristas", dijo Kelly en su última presentación en ese tipo de reuniones. "Debemos hacer todo el esfuerzo a nuestro alcance para defenderla", destacó.

El alcalde electo Bill de Blasio y su nuevo comisionado de policía designado, William Bratton, planean poner gran atención a la operación contra el terrorismo que adquirió un crecimiento jamás imaginado antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Con el acérrimo respaldo de Bloomberg, Kelly reasignó a 1.000 efectivos de la fuerza de unos 35.000 agentes para que se encargaran de la lucha contra el terrorismo, desplegó detectives en ultramar a fin de que reporten cómo otras ciudades combaten el terrorismo y ha gastado decenas de millones de dólares cada año para equipar al departamento con la tecnología más moderna, inclusive con una red de cámaras de seguridad y centros de comando, para vigilar cualquier actividad sospechosa.

Kelly también puso a la División de Inteligencia del NYPD bajo la dirección de un ex funcionario de la Agencia Central de Inteligencia y la encaminó para que analice y detecte amenazas del extranjero y locales.

La misión ha adquirido tanto arraigo en el NYPD que "sería muy difícil desmantelarla", y no es que alguien lo desee, señaló Richard Falkenrath, quien dirigió la unidad antiterrorismo del NYPD durante cuatro años antes de ingresar a la firma de seguridad The Chertoff Group. "Se trata de un logro extraordinario", agregó.

Bloomberg ha hablado con poca frecuencia sobre el esfuerzo en el campo contra el terrorismo, pero ha secundado las afirmaciones del NYPD de que ha descubierto más de una decena de planes terroristas contra la ciudad, inclusive la mayor amenaza desde los ataques del 11 de septiemrbe: un complot fallido de Najibulla Zazi y dos ex compañeros de la escuela secundaria de Queens que iban a detonar una bomba en el sistema de trenes subterráneos en el 2008.

De Blasio ha dicho que desea que Bratton realice una revisión de las operaciones de espionaje del NYPD y también debe decidir quién dirigirá la unidad antiterrorista y otras posiciones de inteligencia que quedarán vacantes a fines de año.

En la última sesión informativa de este mes, la policía destacó que bajo cualquier gobierno, la ciudad debe dedicar recursos para contrarrestar una amenaza que no va a desaparecer.