El president chino, Xi Jinping, visitó una fonda en Beijing, donde hizo fila y compró panecillos rellenos, vegetales y un guiso de hígado e intestino de cerdo.

Estas visitas son cosa rara entre los líderes chinos, que por lo general están rodeados de fuertes medidas de seguridad.

Xi ha tratado de presentarse como un líder cercano al ciudadano de a pie, pero no ha hecho en visitas programadas a fábricas y viviendas.

La administradora de la fonda, que sólo se identificó por su apellido, dijo por teléfono que Xi y un grupo pequeño de personas llegaron a la fonda en el oeste de Beijing a eso del mediodía del sábado sin avisar. Dijo que Xi pagó 21 yuanes (3,40 dólares) por el almuerzo y que muchos comensales se tomaron fotos con el presidente.