Más de un millón de estadounidenses se preparan para una desgarradora sacudida posterior a la Navidad cuando los beneficios federales extendidos por desempleo se detengan repentinamente este fin de semana.

Eso supone implicaciones potencialmente importantes para la recuperación de la economía estadounidense y prepara el terreno para una tensa batalla cuando el Congreso vuelva a reunirse en el nuevo año.

Para las familias que dependen de la asistencia en efectivo, el final de la "compensación de emergencia por desempleo" del gobierno federal significará apretarse el cinturón a medida que los beneficiarios pierdan su estipendio mensual promedio de 1.166 dólares.

Las tasas de desempleo podrían caer, pero los analistas dicen que la economía podría sufrir cuando los consumidores tengan menos dinero para gastar en todo, desde ropa hasta autos. Luego de dejar que el programa de "emergencia" caduque como parte de un acuerdo sobre el presupuesto, no está claro si el Congreso tiene disposición para iniciarlo de nuevo.

Se estima que unas 1,3 millones de personas dejarán de recibir el sábado los pagos por desempleo con fondos federales.

Unos 214.000 californianos perderán sus pagos, una cifra que aumentará a más de medio millón en junio, dijo el Departamento del Trabajo. En los últimos 12 meses los californianos recibieron 4.500 millones de dólares en beneficios por desempleo federales, y una gran parte regresó a la economía local.

El programa se retirará a más de 127.000 neoyorquinos este fin de semana. En Nueva Jersey, que ocupa el puesto 11 entre los estados más poblados, 90.000 personas perderán los beneficios inmediatamente.

Iniciados durante la presidencia de George W. Bush, los beneficios fueron diseñados como un colchón para los millones de ciudadanos estadounidenses que perdieron sus puestos de trabajo durante la recesión y no pudieron encontrar nuevos empleos mientras recibían beneficios de desempleo estatales, que en la mayoría de los estados expiran después de seis meses. Se espera que otras 1,9 millones de personas en todo el país agoten sus beneficios estatales antes de finales de junio.

"Cuando el Congreso regrese a trabajar, su primera tarea debe ser corregir esto", dijo el presidente Barack Obama la semana pasada en su conferencia de prensa de fin de año.

Sin embargo, Obama no tiene una solución rápida. Elogió el acuerdo presupuestario de dos años de este mes como un gran avance de la cooperación bipartidista, mientras que su gobierno trabaja con sus aliados demócratas en la Cámara y el Senado para revivir una extensión de los beneficios por desempleo para aquellos sin trabajo por más de seis meses.

El gobierno de Obama dice que esos pagos han mantenido a 11,4 millones de personas fuera de la pobreza y beneficiado a casi 17 millones de niños. El costo de los mismos desde el año 2008 ascendió a 225.000 millones de dólares.