El jefe del ejército de Tailandia exhortó el viernes a las partes en conflicto político en el país a mostrar control, pero no descartó explícitamente la posibilidad de un golpe de Estado.

El país está abrumado por dos meses de tensiones políticas y la ocasional violencia callejera de protestas en que se enfrentan el gobierno de la primera ministra Yingluck Shinawatra contra los manifestantes que tratan de sacarla del poder. El ejército ha llevado a cabo 11 golpes de Estado en la historia del país, de manera que sus intenciones se observan con atención.

"La puerta no está ni abierta ni cerrada", dijo el jefe del ejército, general Prayuth Chan-ocha, en respuesta a la pregunta de los reporteros de si un golpe era probable.

También reiteró una solicitud de que la población deje de pedir a las fuerzas armadas que tomen partido en la disputa.

"Por favor, no coloquen al ejército en el centro de este conflicto", dijo Prayuth.

El jueves, los manifestantes que tratan de impedir las elecciones programadas para el 2 de febrero se enfrentaron a la policía con un saldo de dos muertos.

Al mismo tiempo, la Comisión Electoral de Tailandia pidió una demora en las elecciones, un golpe a Yingluck, quien espera ganarlas fácilmente gracias al abrumador apoyo de que disfruta en el norte y el noreste del país.

Prayuth dijo que el ejército había mostrado "la luz roja a ambas partes, de manera que la situación se calme" y pidió el fin de la violencia en las calles. "Uno se pregunta quién gana en esto. Nadie", dijo.

La policía no ha detenido al líder del movimiento antigubernamental, Suthep Thaugsuban, quien exige que el país sea liderado por un consejo no elegido hasta que se puedan implementar las reformas. El líder ha prometido que los manifestantes impedirán las elecciones mediante la desobediencia civil. Las autoridades tienen que actuar con cuidado porque una ofensiva probablemente llevaría a mayor violencia y caos.