Con la temporada de bodas en su momento más fuerte en la India, los famosos bazares del oro de Zhaveri en Mumbai están repletos de clientas que le echan el ojo a elaboradas piezas. Nadie usa más prendas de oro que una novia india, donde por tradición se pone todo el oro que su familia puede darse el lujo de pagar.

Pero estos días, incluso con los presupuestos más ambiciosos, las novias no pueden ponerse todas las joyas de oro que antes eran cosa común, gracias al aumento del impuesto a la importación del metal, que provocan que personas como Rajanikant Mehta se lamenten.

Mehta, dueño de una fábrica en las afueras de la capital, tenía planes de gastar unas 100,000 rupias (1.800 dólares) en un collar para la novia de su hijo, cuya boda está programada para más adelante este mes. Pero está inconforme con lo que puede comprar. El precio del oro en la India, que importa casi todo lo que vende, ha aumentado 50% durante los últimos tres años a unas 87.000 rupias, equivalente a unos 1.400 dólares la onza.

Gracias al nuevo impuesto y a la baja en el valor de la rupia, eso significa una prima de aproximadamente 20% sobre el precio del mercado mundial, que oscila alrededor de 1.200 dólares la onza.

"El precio del oro debe ser más bajo", dijo Mehta. "Es un mundo globalizado. Si los precios son similares en otras partes entonces la venta de oro aumentará".

Pero el gobierno indio está tratando específicamente de reducir la compra de oro mediante el aumento del arancel a la importación tres veces este año a 10% a los lingotes de oro, de 2% en enero, y 15% a las joyas de oro.

El oro es la segunda mayor importación en la India, después del petróleo, y las compras se han disparado en años recientes a medida que los ingresos han aumentado durante un decenio de crecimiento económico, que han lanzado a los consumidores indios a una fiebre de compras.

El problema es que el aumento de las compras de oro ha golpeado duro a la economía india al aumentar el flujo de dinero hacia el exterior. Como resultado, el déficit de cuenta corriente ha aumentado a una cota máxima histórica de 4,8% del Producto Interno Bruto (PIB) en el año fiscal que concluyó en marzo.

Eso, a su vez, ha ayudado a la debilitación de la rupia en aproximadamente 10% este año, lo que encarece muchos productos al aumentar el costo del petróleo, que se paga en dólares, y otras materias primas.

Pero al tratar de desalentar la compra de oro, la India se enfrenta a una pasión que data de hace miles de años y que está profundamente enraizada en la cultura nacional. En algunas leyendas hindúes, Brahmá, el dios que creó el universo, nació de un huevo de oro. La diosa Lakshmí con frecuencia es presentada con piel de oro y monedas de oro saliéndole de las manos. En la India se considera buena suerte regalar oro, especialmente a una novia.

Sin embargo, el aumento del arancel parece haber funcionado: la importación de oro bajó 32% en el trimestre de julio a septiembre y el país está en camino de perder su condición de primer importador de oro del mundo, a manos de China, este año. La baja ha aliviado la presión sobre el déficit de cuenta corriente, que debe establecerse en un promedio anual de 3% del PIB. El gobierno no ha dicho qué planea hacer con los ingresos adicionales, pero el país enfrenta un fuerte déficit fiscal, así que todo ayuda.