El primer ministro japonés Shinzo Abe visitó el jueves el santuario Yasukuni, un gesto que provocó un rápido reproche de China, que advirtió que las deterioradas relaciones entre los dos países podrían empeorar.

La visita al santuario, que honra a los 2,5 millones de muertos en varias guerras, entre ellos a criminales de guerra, parece ser un distanciamiento del enfoque "pragmático" de Abe en política exterior, con el que trató de no molestar a los países vecinos.

Fue la primera visita de un primer ministro en ejercicio desde que Junichiro Koizumi fue al santuario en 2006 para la conmemoración del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Las visitas de altos funcionarios japoneses al santuario suelen generar malestar en China y Corea del Sur, lo que pone de manifiesto los resentimientos aún presentes por la Segunda Guerra Mundial.

Abe, que llevaba una chaqueta negra formal y pantalón gris, pasó unos 15 minutos en el santuario en el centro de Tokio. Cámaras de televisión lo siguieron al ingresar al lugar, pero no se les permitió entrar al interior, donde rindió homenaje a los muertos en la guerra.

"Recé para rendir homenaje a los muertos de la guerra que sacrificaron sus preciosas vidas y espero que descansen en paz", dijo a los reporteros a la salida.

Agregó que las críticas que alegan que las visitas a Yasukuni son un acto de adoración a criminales de guerra se basan en un malentendido.

"Desafortunadamente, una visita a Yasukuni se ha convertido en gran medida en una cuestión política y diplomática", dijo. Y agregó: "No tengo ninguna intención de despreciar los sentimientos de la gente en China y Corea del Sur".

Qin Gang, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, emitió una fuerte reprimenda en un comunicado publicado en la página web de la cancillería.

"Protestamos enérgicamente y condenamos los actos del líder japonés", dijo Qin, quien calificó las visitas a Yasukuni de "un esfuerzo por glorificar la historia militarista japonesa de invasión externa y dominio colonial... y por desafiar el resultado de la Segunda Guerra Mundial".

Y añadió: "Los líderes japoneses no sólo no están demostrando moderación alguna, sino que han duplicado sus esfuerzos y creado un incidente grave en temas históricos. Esto plantea un obstáculo político importante en la mejora de las relaciones bilaterales. Japón debe asumir la responsabilidad por todas las consecuencias que esto crea".

La visita del jueves ocurre en el primer aniversario de la asunción de Abe como primer ministro.

Abe, que visitó el lugar antes de ser primer ministro, expresó en esa ocasión arrepentimiento por su decisión de no ir a Yasukuni durante un período previo en el cargo durante un año entre 2006 y 2007.

"Ha pasado un año desde que asumí el cargo y escogí este día para venir y reportar a los espíritus sobre el progreso en el año pasado y renovar mi compromiso con la paz para que nunca provoquemos que nadie más sufra en la guerra", dijo Abe.

A la intranquilidad de los vecinos de Japón se suma el apoyo de Abe para revisar la constitución pacifista del país y fortalecer las fuerzas armadas a fin de contrarrestar las tensiones por un archipiélago de islas desiertas en el Mar de la China Oriental reclamadas tanto por Tokio como por Beijing.

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Los periodistas de The Associated Press Mari Yamaguchi y Gillian Wong en Beijing contribuyeron a este despacho.