La primera ministra de Tailandia propuso el miércoles la creación de un consejo de reforma nacional que tenga la tarea de hallar soluciones a la agitación política que ha dividido al país y paralizado la gobernación.

El anuncio de Yingluck Shinawatra le permite mostrarse como alguien comprometido con la reconciliación ante el movimiento de protestas que busca derrocar su gobierno a través de la desobediencia civil y que ha prometido trastocar las elecciones adelantadas del 2 de febrero.

Es poco probable que su propuesta sea tomada en serio. El líder de la protesta, Suthep Thaugsuban, un ex viceprimer ministro, de antemano ha dicho que no aceptaría la idea de un consejo de reforma mientras al parecer busca crear un caos tal que Yingluck se vea obligada a renunciar a su cargo.

Yingluck dijo que el consejo no sería un órgano de gobierno y que sus 499 miembros serían elegidos por una comisión independiente, incluyendo al comandante de las fuerzas armadas, líderes empresariales, académicos y economistas. Tendría la tarea de enmendar la Constitución, aborde temas como la corrupción y la política monetaria y garantice una reforma electoral.

La primera ministra hizo su anuncio en Bangkok, el centro del movimiento de protestas. No ha estado en la capital desde el domingo. Suthep ha exhortado a sus partidarios a evitar que la premier trabaje y viva en la capital.

Tailandia ha vivido un conflicto político en ocasiones violento desde que el hermano de Yingluck, el entonces primer ministro Thaksin Shinawatra, fue derrocado en 2006 por un golpe de Estado que puso al descubierto el profundo conflicto entre la clase media instruida y la base de Thaksin en el campo, que se benefició con sus políticas populistas.

Los manifestantes acusan a Yingluck de favorecer a Thaksin, que vive en un exilio autoimpuesto desde 2008 para no pisar la prisión por una sentencia por corrupción en su contra, aunque sigue siendo enormemente poderoso y se cree que está involucrado en la mayoría de las decisiones del gobierno.