Los recientes éxitos de México en el fútbol de categorías inferiores contrastan con los pobres resultados de una selección mayor que tuvo que disputar un repechaje ante Nueva Zelanda para clasificarse al Mundial de 2014.

¿Qué ocurre en el fútbol mexicano? ¿Por qué tantos éxitos juveniles no se reflejan a nivel de mayores?

México, dos veces campeón mundial Sub17 desde 2005, volvió a brillar en el Mundial de esa categoría realizado este año en Emiratos Arabes, donde dejó en el camino a potencias como Italia, Argentina y Brasil antes de sucumbir en la final ante Nigeria.

Por el contrario, la selección mayo necesitó de tres técnicos para sortear las eliminatorias mundialistas de la CONCACAF, en las que culminó cuarto entre seis equipos. Un cuarto estratega, Miguel Herrera, finalmente dirigió al equipo en el repechaje ante Nueva Zelanda y logró la clasificación al Mundial.

Hay varias explicaciones para el abismo que separa a las categorías inferiores y las mayores en México.

El veterano Rafael Márquez, figura con el Barcelona de España hace algunos años y reciente campeón en México con el León, cree que falta un programa para que los jóvenes sigan desarrollándose.

"No se les da seguimiento, son generaciones que llegan ser campeones del mundo y luego no pasa nada", comentó Márquez. "Se tiene que poner énfasis en el seguimiento, porque es una lástima que de los grupos que son campeones del mundo sólo llegan a brillar como profesionales dos o tres".

Márquez tiene razón. Esos juveniles reciben pocas oportunidades en la primera división, a pesar que la Federación Mexicana de Fútbol ha hecho un esfuerzo por tratar de obligar a los equipos a utilizar más canteranos.

A raíz del campeonato mundial Sub17 de Perú 2005, el primer título mundial para una selección mexicana a cualquier nivel, los dirigentes locales crearon una regla llamada "20/11", que obligaba a los equipos a alinear a jugadores menores de 20 años y 11 meses para cubrir un mínimo de mil minutos en cada temporada.

Las franquicias que no cumplían eran sancionadas con la pérdida de puntos.

La medida funcionó a medias. Aunque algunos clubes sí utilizaban a juveniles como titulares o les daban minutos importantes, otros sólo los metían en partidos resueltos con tal de acumular los minutos necesarios para evitar sanciones.

Debido a su poca efectividad, la regla fue eliminada en 2009 y los jugadores juveniles han tenido que remar contra la falta de oportunidades.

"Quizá al técnico no le gusta que sea de selección porque sabe que se lo van a estar quitando con llamados y convocatorias, y por eso mejor no lo pone", opinó Jesús Ramírez, entrenador de la selección sub17 campeona en 2005. "Quizá otros equipos los prestan a otros equipos para que tengan minutos y no ocurre, y al final se quedan perdidos como futbolistas... son muchas cosas".

También hay que tomar en cuenta que en México se juegan dos torneos cortos por año, y pocos entrenadores se arriesgan a apostarle a la cantera cuando cada punto es crucial.

"En primera división hay una exigencia enorme por los triunfos y eso hace que algunos entrenadores prefieran usar a jugadores hechos", analizó el director deportivo de Pumas, Mario Trejo. "El medio se vuelve resultadista, y no hay paciencia para esos jugadores".

Cada equipo tiene derecho a fichar cinco jugadores foráneos, pero hay unos como Tijuana o Pachuca que, gracias los naturalizados, juegan hasta con siete futbolistas nacidos fuera de México.

Del equipo campeón en Perú, Carlos Vela, Giovani Dos Santos y Héctor Moreno juegan ahora en Europa, pero los dos primeros nunca tuvieron que pelear por minutos en suelo mexicano, mientras que Moreno emigró poco después de ser campeón jugando para Pumas, uno de los pocos equipos que le apuesta a su cantera.

De los monarcas sub17 de 2011, sólo Carlos Fierro juega regularmente con el primer equipo de Chivas. El resto ha tenido escasa participación con sus clubes del máximo circuito.

"Son chicos en un proceso de formación y es necesario darles esa oportunidad", agregó Márquez. "Yo creo que hay muchas cosas que se puedan hacer, una sería reducir los extranjeros. Es triste ver que se pierdan camadas de jugadores, hay que ponerles énfasis a los jóvenes porque ya mostraron que están bien formados dentro y fuera de la cancha. No podemos conformarnos con el éxito en etapas de formación".

Para Ramírez, ese éxito a temprana edad también puede ser un arma de doble filo. Algunos jugadores que fueron campeones mundiales no han sabido manejar la fama y se pierden en el camino.

"Yo creo que hay varias razones para que no se replique el éxito. Una es que aunque es ciertamente no hay tantas oportunidades, también creo que muchos de esos jugadores ya siendo campeones mundiales dejan de trabajar de la misma forma que lo hicieron para lograrlo", dijo Ramírez. "Son una gran diversidad de factores".

Lo que parece ser un hecho es que mientras en México no se logre recortar ese abismo entre generaciones, el éxito seguirá siendo limitado a las etapas de formación.