Dos integrantes de la banda de punk rusa Pussy Riot se reunieron tras pasar cerca de dos años en prisión por una protesta en la catedral principal de Moscú.

La liberación de Nadezhda Tolokonnikova y Maria Alekhina estaba programada para marzo, pero el lunes se les otorgó amnistía, lo que fue considerado un intento del Kremlin por apaciguar las críticas a su política en torno a los derechos humanos antes de que se celebren los juegos en Sochi, en febrero.

La tercera integrante de la banda, Yekaterina Samutsevich, fue excarcelada bajo suspensión de sentencia poco después de que las tres fueron declaradas culpables de vandalismo y sentenciadas a dos años en prisión en agosto de 2012 por su protesta en la Catedral Cristo el Salvador, en Moscú.

Alekhina y Tolokonnikova dijeron a los reporteros el martes que se han reunido para discutir sobre un proyecto de derechos humanos que desean realizar juntas.

El Parlamento ruso aprobó la ley de amnistía la semana pasada, lo que permite la liberación de miles de reclusos. Alekhina y Tolokonnikova, que debían ser liberadas en marzo, pudieron beneficiarse de la ley porque tienen hijos pequeños.

Alekhina, quien fue liberada el lunes de una colonia penitenciaria en las afueras de Nizhny Novgorod, ciudad junto al río Volga, dijo que se habría quedado tras las rejas hasta el término de su condena si se le hubiera permitido rechazar la amnistía.

"Esto no es amnistía, es un engaño y una medida de relaciones públicas", declaró a la televisora Dozhd.