Ocho de los 49 migrantes que fueron asesinados en el norte de México hace casi dos años eran hondureños, informó el domingo la Procuraduría General de la República.

Las autoridades mexicanas descubrieron los 49 cuerpos en mayo de 2012, abandonados en una carretera en la entrada del pueblo de San Juan, municipio de Cadereyta, a unos 175 kilómetros (105 millas) al sur de McAllen, Texas, pero su identificación se dificultó porque estaban decapitados y sin manos ni pies.

Lo único que se informó entonces es que las víctimas eran 43 hombres y seis mujeres.

Para lograr identificarlos se creó una comisión forense en la que participaron la Procuraduría General de la República (PGR), el Equipo Argentino de Antropología Forense y organizaciones civiles defensoras de los derechos humanos.

El subprocurador de derechos humanos, prevención del delito y servicios a la comunidad de la PGR, Ricardo García Cervantes, informó que la notificación de los resultados a los familiares de las víctimas se hizo con la colaboración de autoridades consulares de México y Honduras.

La PGR no precisó cuántos de los cuerpos identificados de origen hondureño eran hombres o mujeres.

García Cervantes informó que en las próximas semanas se darán a conocer nuevos resultados sobre la identificación de los cuerpos de los migrantes asesinados en un incidente que las autoridades atribuyeron a la guerra entre los cárteles de Sinaloa y el de los Zetas.

Antes de que se encontraran esos 49 cuerpos, se presentaron otras dos masacres en México durante mayo de 2012. En la fronteriza ciudad de Nuevo Laredo fueron localizados 23 cuerpos (nueve colgados y 14 decapitados) y después, en el estado occidental de Jalisco, se encontraron 18 personas desmembradas.