La iglesia católica abrirá una nueva oficina para defender a víctimas de violaciones a los derechos humanos, anunció el domingo el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas.

"Esta oficina está creada para que tenga una actitud abierta a todos los problemas en materia de derechos humanos, defendiendo las víctimas cualquiera sea la situación", dijo el prelado en conferencia de prensa. "Queremos apoyar, queremos ayudar; nosotros no estamos dando la espalda a nuestros hermanos necesitados, violentados en sus derechos, siempre la Iglesia ha estado solidaria".

El prelado explicó que la nueva oficina, la cual llevará el nombre de Tutela de Derechos Humanos de la Arquidiócesis de San Salvador, tendrá la defensa de los derechos de las víctimas tanto del conflicto armado salvadoreño (1980-1992) como los casos actuales de violación de los derechos humanos.

En octubre, Escobar Alas ordenó el cierre de la oficina de Tutela Legal --el nombre anterior de este órgano de la Iglesia para la defensa de los derechos humanos_, aduciendo irregularidades que no detalló. De inmediato el presidente Mauricio Funes y organizaciones activistas criticaron la decisión.

Diversos de estos grupos, así como la secretaría de Cultura y la misma Fiscalía General de la República, exigieron la custodia de miles de casos documentados durante la guerra, pero la Corte Suprema amparó a la Iglesia católica para que los mantuviera en su poder.

Tutela Legal documentó graves casos de violaciones a los derechos humanos como la masacre de El Mozote. La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado salvadoreño por la matanza de un millar de campesinos y estableció el pago de indemnizaciones para los familiares de las víctimas, pero una ley de amnistía se interpone en el cumplimiento de la sentencia.

Entre el 11 y 13 de diciembre de 1981 alrededor de un millar de personas fueron asesinadas en El Mozote y otros caseríos aledaños durante una operación del ahora extinto batallón Atlacatl en el departamento de Morazán, al este del país.

Los soldados, entrenados en Estados Unidos, ingresaron a la zona en busca de las unidades del guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, pero mataron a cuanto civil encontraron en el lugar. Muchos de los cuerpos fueron tirados en el interior de una pequeña iglesia que luego incendiaron.