Los cientos de misiles atómicos que se han mantenido prestos para la guerra durante varias décadas en silos subterráneos situados en amplias franjas remotas de Estados Unidos, silenciosos e inadvertidos, cargados de un poder destructivo casi inimaginable, constituyen una fuerza que envejece y que quizás está en declive.

Siguen siendo un temido símbolo de superpotencia, preparados para desatar un infierno atómico en cualquier momento, a cualquier hora del día, capaces de destruir gente y lugares hasta el otro lado del mundo si así lo ordena un presidente.

Pero el número de misiles balísticos intercontinentales (ICBM en inglés) se está reduciendo, su futuro papel de defensa está en duda y errores y fallas de liderazgo documentados por The Associated Press este año han provocado interrogantes sobre la manera en que la fuerza pueda ser manejada.

La AP reveló que un funcionario que administra los misiles se lamentó por la "podredumbre" dentro de la fuerza, y una evaluación independiente de la Fuerza Aérea halló señales de "agotamiento" entre los equipos de lanzamiento de los misiles.

Asimismo la AP reveló que cuatro funcionarios encargados del lanzamiento de los misiles fueron objeto de medidas disciplinarias por violar las normas de seguridad al abrir la puerta de lanzamiento a su puesto de comando subterráneo mientras un miembro del equipo estaba dormido.

Su potencial de destrucción masiva sin embargo exige que sea manejado y reciba mantenimiento con sumo cuidado y estricta disciplina mientras que los líderes estadounidenses los mantenga en posición de alerta.

En la actualidad es un tema que hoy debaten relativamente pocos estadounidenses: ¿Qué papel debería tener los misiles intercontinentales en la defensa de Estados Unidos, y a qué costo financiero, en dado el escenario de seguridad dominado por el terrorismo, amenazas cibernéticas y la propagación de tecnología atómica a Irán o a Corea del Norte?.

La Oficina de Presupuesto del Congreso calculó el viernes que las fuerzas estratégicas atómicas podrían costarle al Pentágono 132.000 millones de dólares en los próximos 10 años, en base a los planes actuales. Eso incluye 20.000 millones de dólares solo para la fuerza de los misiles intercontinentales. Eso no incluye un cálculo de 56.000 millones de dólares por 10 años de costos de comunicaciones y otros sistemas necesarios para comandar y controlar toda la fuerza atómica.

Chuck Hagel, el actual secretario de Defensa, ha cuestionado el futuro de los misiles intercontinentales. Como ciudadanos respaldó en el 2012 un reporte que delineaba la eliminación por etapas de las armas atómicas, que incluía el desmantelamiento de los misiles estadounidenses dentro de 10 años. El reporte preparado por un grupo llamado Global Zero dijo que el programa de misiles intercontinentales "ha perdido su utilidad central" en la disuasión nuclear.

___

Robert Burns está en Twitter como: http://www.twitter.com/robertburnsAP