Luego de que el fuego antiaéreo en Sudán del Sur alcanzó el sábado tres aeronaves militares estadounidenses, el presidente Barack Obama advirtió que la continua violencia y extremismo en Sudán del Sur le costará a esa nación africana, la más joven del mundo, el apoyo de Estados Unidos y otras naciones.

Cuatro soldados estadounidenses resultaron heridos en el ataque, en la misma región donde la víspera fue derribado un helicóptero de la ONU.

Las aeronaves militares estadounidenses fueron alcanzadas por fuego antiaéreo el sábado cuando trataban de evacuar a ciudadanos norteamericanos en una remota región de la nación africana que se volvió un campo de batalla entre tropas del gobierno y soldados rebeldes.

El mandatario dijo que los líderes sursudaneses tienen la responsabilidad de ayudar a proteger a los estadounidenses. De vacaciones en Hawái, Obama habló por teléfono con asesores de seguridad nacional, informó la Casa Blanca.

El mandatario le pidió a su equipo trabajar con la ONU para seguir evacuando a los estadounidenses de Bor, donde ha ocurrido parte de la peor violencia de la última semana. Entre quienes han mantenido informado al presidente está la consejera de seguridad nacional Susan Rice.

"Este conflicto sólo puede resolverse pacíficamente a través de negociaciones", dijo la Casa Blanca en un comunicado. "Cualquier esfuerzo por hacerse con el poder a través del uso de la resultará en el fin del largo entendimiento de Estados Unidos y la comunidad internacional".

Estados Unidos ha estado trabajando para evacuar a sus ciudadanos y el personal no esencial de país africano y la semana pasada cesó la mayoría de las operaciones de la embajada en la capital Juba después de que el presidente sursudanés denunciara un intento de golpe de estado.

Tres CV-22 Ospreys, un tipo de aeronave que mueve las hélices para poder volar como helicóptero o como avión, participaban en una misión para evacuar a ciudadanos estadounidenses en Bor, la capital del estado de Jonglei, cuando fueron atacadas.

Un funcionario del gobierno de Sudán del Sur dijo que la violencia allí ha dejado "cadáveres regados por toda la ciudad".

Tras ser atacadas, las aeronaves volaron a Entebbe, Uganda. Desde allí, los heridos fueron llevados a Nairobi, Kenia, a bordo de un C-17 de la Fuerza Aérea estadounidense para tratamiento médico, según una declaración de la Fuerza Aérea.

El portavoz militar de Sudán del Sur, coronel Philip Aguer, dijo que las tropas del gobierno no controlan Bor, por lo que el ataque contra las aeronaves estadounidenses fue lanzado por soldados insurgentes.

La embajada estadounidense en Juba dijo que ha evacuado al menos a 450 norteamericanos y otros extranjeros de Juba esta semana y quería comenzar evacuaciones de Bor.

El viernes, la ONU envió cuatro helicópteros para sacar a 40 soldados de las fuerzas de paz de una base en Yuai, también en Yonglei, dijo el funcionario de información de Naciones Unidas, Joe Contreras. Uno de los helicópteros fue atacado y tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en el estado del Alto Nilo. No hubo bajas en el incidente.

El ministro de información de Sudán del Sur, Michael Makuei Lueth, dijo que las tropas de su gobierno, apoyadas por la aviación, luchan contra los rebeldes en Bor para tratar de recuperar esa ciudad que les fue arrebatada a principios de esta semana.

El presidente de Sudán del Sur, Kiir, de la etnia Dinka, dijo esta semana que un intento de golpe de estado desató la violencia que sacude el país. Culpó al ex vicepresidente Machar, de la etnia nuer, pero funcionarios han dicho que un choque entre miembros dinka y nuer de la guardia presidencial causó la violencia el domingo por la noche. La destitución de Machar este año había azuzado las tensiones étnicas.

La violencia ha causado centenares de muertos y preocupaciones entre líderes mundiales de que estalle una guerra civil en Sudán del Sur.

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Josh Lederman está en Twitter como http://twitter.com/joshledermanAP