Una treintena de organizaciones religiosas, laborales y de derechos humanos de Estados Unidos pidieron el viernes al Departamento de Estado que salga en defensa de una activista norteamericana a la que un militar hondureño acusó de desestabilizadora.

The Associated Press solicitó un comentario al Departamento de Estado, pero no hubo respuesta de inmediato.

Las organizaciones se pronunciaron después de que un coronel del ejército hondureño calificara recientemente de desestabilizador al trabajo realizado por Annie Bird, directora de la organización no gubernamental Rights Action en la región del Bajo Aguán, donde se han producido hechos de violencia vinculados con conflictos por tierras.

"Nos preocupa mucho que esa declaración ponga la integridad física de Annie Bird en mayor riesgo y que tenga un efecto devastador no sólo en su trabajo, sino también en el trabajo de otros defensores de derechos humanos", señaló la misiva.

Honduras tiene la más alta tasa de homicidios del mundo y es el segundo país más pobre de la región con casi un 70% de su población sumida en la pobreza.