La derecha política, que aún sangra por la pérdida de la Presidencia, el domingo, sufrió un fuerte golpe el jueves por la renuncia de uno de sus 16 senadores, que podría ayudar a concretar varias de las reformas planteada por la presidenta electa, la socialista Michelle Bachelet.

El senador Antonio Horvath renunció horas antes que el comité de disciplina de su ex partido, el centroderechista Renovación Nacional, votara su posible expulsión, porque durante la campaña presidencial apoyó a un candidato independiente de derecha, y no a la representante oficialista Evelyn Matthei, que sólo obtuvo el 37% de los sufragios frente al 62% de Bachelet.

"He presentado la carta de renuncia a un partido donde trabajé lealmente por 12 años, creo que como instancia eso se ha agotado", dijo Horvath al confirmar su dimisión y anunciar la creación del centro de estudios "Democracia Regional" junto a otro legislador independiente, Carlos Bianchi.

La renuncia del legislador ambientalista dejó a la Alianza por Chile, la coalición oficialista integrada por Renovación y la ultraderechista Unión Demócrata Independiente --el sustento político de la dictadura militar (1973-1990)-- con el menor número de senadores desde el retorno de la democracia: 15.

Por el contrario, la Nueva Mayoría de Bachelet, integrada por socialistas, liberales y el Partido Comunista, quedó con 21 legisladores, de un total de 38.

Bachelet basa su programa de gobierno en tres reformas estructurales; un tributaria que subirá gradualmente de 20 a 25% los impuestos a las empresas para recaudar 8.200 millones de dólares, que se destinarán a financiar la segunda reforma de la presidenta electa, la educacional, que busca alcanzar que la educación pública sea de calidad y gratuita en un lapso de seis años, dos más del período de cuatro años de la ex mandataria, 2006-2010.

La Nueva Mayoría tiene 68 de 120 diputados y 21 de 38 senadores, lo que le basta para aprobar la reforma tributaria y le faltaría un voto en cada cámara para aprobar parte de los cambios educacionales.

La Constitución legada por la dictadura de Augusto Pinochet establece altísimos quórums para modificar leyes o cambiar la categoría de ley orgánica del sistema electoral, que deja fuera a los partidos pequeños y establece dos grandes bloques partidarios, que necesita 23 votos de senadores, que se cree podrían obtenerse de Bianchi, Horvath o de otros legisladores de Renovación.

Bachelet requerirá muchas negociaciones para lograr los 26 votos necesarios para introducir cambios estructurales a la Constitución, diseñada precisamente para no ser alterada, la tercera gran promesa de su programa de gobierno.