La embajadora norteamericana ente la ONU llegó el jueves a la República Centroafricana en el esfuerzo más visible hasta el momento por interrumpir el ciclo de violencia en esta empobrecida nación, que ha dejado un saldo de cientos de muertos y desplazado a por lo menos 10% de la población.

Samantha Powers dijo la víspera de su visita que ella y el presidente Barack Obama estaban "profundamente preocupados" por las matanzas de grupos armados rivales desde que el gobierno fue derrocado en marzo.

"La violencia ha sido atroz y fundamentalmente contra civiles, cada vez más sectaria", dijo a los reporteros en una conferencia telefónica. "Es obvio que hacen falta medidas urgentes para salvar vidas".

Powers aterrizó cerca de un campamento de refugiados donde hay 40.000 personas, acompañada por un convoy de tres vehículos blindados protegidos además por contratistas estadounidenses en camiones.

La embajadora ser reunirá con líderes religiosos y comunitarios, así como con el presidente Michel Djotodia, cuyas fuerzas también están acusadas de participar en las atrocidades.

Aunque Powers, quien defendido la intervención de Estados Unidos para detener las atrocidades en masa, dijo que no se podía comprar a la República Centroafricana con otras tragedias en ese continente, no dudó en establecer ciertos paralelos.

"Somalia nos mostró lo que puede suceder en un estado fallido y Ruanda nos mostró lo que puede suceder en una nación profundamente dividida", dijo. "La población de la República Centroafricana está en peligro".

Antes de comenzar a trabajar en el gobierno, Powers escribió en 2002 un libro, ganador del Premio Pulitzer, sobre cómo varios gobiernos estadounidenses a lo largo de los años se mostraron reacios a enfrentar las atrocidades masivas y el genocidio en todo el mundo.

Rebeldes musulmanes derrocaron al gobierno de la República Centroafricana en marzo, tras lo cual comenzó un ciclo de atrocidades y venganzas, que se ha agravado en los últimos días con cientos de muertos en todo el país.

La organización de derechos humanos Human Rights Watch expresó el jueves en un informe que las milicias cristianas, entre ellos soldados del régimen depuesto, ha respondido a "abusos rampantes" de grupos musulmanes armados, han matado a cientos de personas, lo que ha provocado más ataques de represalia.

Según Powers, unas 400.000 personas, casi 10% de la población, ha tenido de huir de sus lugares de residencia en lo que la ya es uno de los países más pobres de Africa.

Un destacamento militar francés de 1.600 efectivos, respaldados por países africanos, ha intervenido en el país con apoyo logístico de Estados Unidos en un esfuerzo por detener las matanzas.

Phillipe Bolopion, director de Human Rights Watch en la ONU, pidió que la organización internacional envié una misión de por lo menos 9.000 soldados.

Un alto funcionario estadounidense, que habló a condición de no ser identificado, dijo que parte de la misión de Powers es evaluar la necesidad de tal misión.