Basura empieza a acumularse en capital chilena

Santiago, con sus siete millones de habitantes, empezó a mostrar los primeros efectos del segundo día de un paro indefinido de los recolectores privados de basura, que demandan mejoras salariales y una reducción de su jornada laboral.

Poco más de la mitad de las 52 comunas del Gran Santiago están afectadas por la paro, en una ciudad que produce unas 12.000 toneladas de basura diarias. Los huelguistas estacionaron los camiones a la entrada de los recintos de acopio de basura, lo que está creando problemas para las comunas donde los servicios son municipales.

En la segunda jornada de huelga las bolsas con desechos no pudieron seguir al interior de muchos domicilios y empezaron a ser depositadas en las calles de Santiago. La situación se repite en siete de las 15 regiones chilenas, que tienen una densidad poblacional bastante inferior.

Las negociaciones entre las partes fracasaron en la víspera.

Las principales demandas son salariales. Los trabajadores demandan un incremento para los conductores del equivalente a 783 dólares a 1.370 dólares; para los auxiliares de 490 a 880 dólares y para los barredores de 390 a 587 dólares, y una reducción del horario, además de tener un baño y un lugar para bañarse y cambiarse ropa.

"Las condiciones que enfrentan los trabajadores de la basura son muy precarias" dijo el martes el recién asumido ministro del Trabajo, Juan Carlos Jobet.

El ministro de Salud, Jaime Mañalich, amenazó con iniciar sumarios sanitarios a los alcaldes, que por ley son los responsables del retiro de los desechos, lo que permitiría aplicarles y dictar un decreto sanitario, que permitiría que el gobierno se encargue de retirar la basura, con cargo económico a las municipalidades y despejar los centros de acopio.