La Casa Blanca dará a conocer el miércoles un amplio informe de una comisión que recomienda cambios a la manera como la Agencia de Seguridad Nacional recolecta datos de inteligencia, incluso una propuesta de que la colección de registros telefónicos sea almacenada por las empresas telefónicas u otros pero no por la agencia.

Esa es la versión que dieron un funcionario y un exfuncionario de la presidencia, que hablaron con la condición de no ser identificados por no estar autorizados a hablar sobre el informe. La Casa Blanca anticipó que daría a conocer el informe completo el miércoles por la tarde, semanas antes de lo que había previsto originalmente.

La Casa Blanca dijo que el informe incluye 46 recomendaciones para modificar la vasta red de vigilancia después que este año se reveló el alcance del espionaje. El presidente Barack Obama no tiene obligación de aceptar los consejos de la junta de revisión y efectúa su propia revisión interna, que espera completar en enero.

Según el exfuncionario, el informe recomienda un control más estricto de la cantidad de datos estadounidenses que puede recolectar la NSA (sus siglas en inglés) y cuánto tiempo puede conservarlos. El funcionario en actividad dijo que también recomienda poner límites al uso de los registros por los analistas, y que se informe anualmente a la Casa Blanca sobre el espionaje a mandatarios extranjeros.

El presidente Barack Obama se reunió por la mañana con miembros del Grupo de Revisión de Tecnología de Inteligencia y Comunicaciones, días después que los miembros entregaron su informe al presidente. El grupo trabajó con la dirección del titular de la NSA e incluyó funcionarios que trabajaron anteriormente en el gobierno de Obama, incluso el exsubdirector de la CIA Michael Morell.

El Grupo no efectuó audiencias públicas y se reunió varias veces con grupos empresariales y defensores de la privacidad fuera del alcance de la prensa y del público, El director James Clapper exceptuó al panel de los requisitos federales de trabajar de manera transparente.

La Casa Blanca había dicho originalmente que difundiría el informe en enero, después que Obama anunció públicamente qué cambios pensaba hacer a la NSA. Algunos funcionarios dijeron que decidió difundir el informe antes por considerar que su contenido había sido distorsionado en versiones de la prensa.