Un proyecto de presupuesto que aliviaría algunos, pero no todos, de los fuertes recortes presupuestarios que afectarían al Pentágono y otros sectores del gobierno superó el martes una prueba crucial en el Senado.

La cámara alta hizo avanzar la medida por encima del umbral de las tácticas dilatorias por 67-33, lo cual garantiza que será aprobada por los senadores el miércoles a más tardar e irá a la Casa Blanca para convertirse en ley.

Influyentes senadores republicanos votaron contra el proyecto, pero no intentaron provocar su derrota. Tuvo el apoyo mayoritario de los republicanos en la Cámara de Representantes la semana pasada.

La medida aliviaría algunos de los recortes más fuertes a los presupuestos requeridos por los límites automáticos al gasto. Reemplazaría los recortes previstos al presupuesto de 2014 ya iniciado por valor de 45.000 millones de dólares, elevando los presupuestos de las reparticiones oficiales a algo más de un billón de dólares, y congelaría el gasto en esos niveles para 2015. Sustituye otros recortes de gastos y nuevas tarifas en reemplazo de los recortes automáticos, y asigna la suma modesta de 23.000 millones de dólares a la reducción del déficit a lo largo de la próxima década.

Estabilizaría también un proceso presupuestario alterado tras el cierre parcial del gobierno en octubre que perjudicó políticamente a los republicanos. Desde entonces el Partido Republicano ha logrado recuperar terreno debido al muy criticado cibersitio de la ley de gastos médicos y espera mantener la atención enfocada en ese tema, más que en las maniobras políticas en Washington.

"Este proyecto bipartidista da los primeros pasos hacia la reconstrucción de nuestro proceso presupuestario alterado. Y, esperamos, hacia la reconstrucción de nuestro Congreso", dijo Patty Murray, demócrata de Washington y presidenta de la Comisión de Presupuesto, quien negoció la medida con el presidente de la comisión homóloga de la cámara baja, el republicano Paul Ryan. "Hemos dedicado demasiado tiempo a reparar crisis artificiales en lugar de colaborar para resolver los grandes problemas que todos sabemos que hay que afrontar".

Doce republicanos se unieron a los demócratas para que la medida superase los 60 votos, el umbral requerido por la dirigencia republicana para evitar tácticas dilatorias.

Los anuncios el lunes de los senadores republicanos Orrin Hatch, de Utah, Johnny Isakson y Saxby Chambliss, de Georgia, además de una clara insinuación de John Hoeven, de Dakota del Norte, de que apoyarían la medida aparentemente bastaron para lograr el apoyo de ese partido.

Otros que votaron a favor fueron Roy Blunt, de Missouri; Rob Portman, de Ohio; Lamar Alexander, y John McCain y Jeff Flake de Arizona.

"A veces la respuesta debe ser que sí", dijo Hatch. "La realidad es que los republicanos sólo controlan la mitad de un tercio del gobierno. En última instancia, el acuerdo mantiene los principios conservadores que nosotros representamos, y es lo mejor que podíamos esperar dado que los demócratas controlan la Casa Blanca y el Senado".

La mayoría de los senadores republicanos se opusieron, a pesar del apoyo que tuvo la medida por parte de ese partido en la Cámara de Representantes la semana pasada. El senador republicano de mayor jerarquía, Mitch McConnell, que va por su reelección, debe dirimir una primaria en su estado de Kentucky con un representante del Tea Party, el empresario Matt Bevin.