Dirigentes republicanos en el Senado están criticando un acuerdo bipartidista sobre el presupuesto, apartándose de sus correligionarios que lograron la aprobación de la medida en la Cámara de Representantes la semana pasada.

La división le impide al Partido Republicano presentar una fachada de unidad de cara a las elecciones al Congreso del año próximo. Y revela que la menor enmienda en las políticas impositivas y de gastos provoca reacciones fuertes en los medios conservadores.

Con todo, senadores de ambos partidos dijeron que el acuerdo cuenta con votos suficientes para ser aprobada y sancionada, acaso el miércoles. Y algunos activistas republicanos restan importancia a las implicaciones de la división, que según ellos obedece a problemas internos de política legislativa más que a diferencias conceptuales graves.

"Nuestros dirigentes se llevan bastante bien y coordinan estrechamente unos con otros", dijo el estratega republicano Terry Holt, un ex empleado del Congreso estrechamente vinculado con el presidente de la cámara baja, John Boehner.

Holt dijo que no es insólito que el partido minoritario en la cámara o el Senado obligue al otro a proporcionar la abrumadora mayoría de los votos cuando se trata de un proyecto polémico.

Los republicanos controlan la cámara baja y proporcionaron más de la mitad de los votos a favor cuando se aprobó el proyecto de presupuesto por 332 a 94. Pero tienen apenas 45 de las 100 bancas del Senado. La dirigencia está haciendo poco o nada para ayudar al proyecto a sobrevivir el martes, cuando está previsto un voto de procedimiento crucial.

"Es una de las votaciones que aparecen de manera habitual", dijo Holt. "Si no necesitan los votos de la gente, no la presionan".