La American Studies Association respaldó el lunes un boicot contra las universidades israelíes, el mayor grupo de académicos de Estados Unidos en hacerlo.

Aproximadamente un tercio de los más de 3.800 integrantes del grupo votaron para aprobar el boicot por 66%. En abril, la más pequeña Association for Asian American Studies, que cuenta con cerca de 800 miembros, se convirtió en el primer grupo académico en Estados Unidos en apoyar un boicot académico a Israel.

"La ASA condena el importante papel de Estados Unidos en ayudar e incitar las violaciones de Israel a los derechos humanos contra los palestinos y la ocupación de territorios palestinos a través del uso del veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas", indicó la American Studies Association (ASA) en un comunicado en que explica el respaldo.

El voto, en lo fundamental simbólico, es una señal de la creciente fuerza que toma el movimiento de boicot internacional contra Israel por el trato que da a los palestinos. Mientras que el movimiento --que presiona por el boicot, la desinversión y las sanciones contra Israel-- ha tenido éxito en Europa y otras regiones del mundo, ha logrado menos influencia en Estados Unidos, el aliado más cercano e importante de Israel.

"La razón por la que esto es tan importante es que representa una victoria dentro de Estados Unidos en una asociación académica importante y fue un respaldo abrumador", dijo Noura Erakat, abogada palestinoestadounidense de derechos humanos e integrante de la ASA.

Funcionarios israelíes han denunciado la campaña como un intento por deslegitimizar el Estado judío. Argumentan que las compañías que tienen nexos con Estados con un pésimo historial de derechos humanos no son objetivos como ellos. Yigal Palmor, portavoz del Ministerio del Exterior israelí, se negó a comentar sobre el anuncio del lunes de la ASA y remitió a los reporteros a la embajada de Israel en Washington, que tampoco quiso hacer declaraciones.

Kenneth Stern, del Comité Judío Estadounidense, con sede en Nueva York, consideró "aberrante" la decisión de la ASA. Stern agregó que estaba particularmente molesto con el lenguaje del comunicado del grupo que acompañaba la resolución, que comparó las políticas israelíes con el apartheid y se refirió al "proyecto sionista de asentamiento colonial".

La ASA pide a las universidades y grupos académicos de Estados Unidos no trabajar con instituciones israelíes, pero señaló que no infringe la libertad académica al incluir a académicos estadounidenses individuales que colaboran con universidades de Israel "estipulando que no están comprometidos en un ninguna alianza oficial o patrocinio de las instituciones académicas israelíes".

En los territorios palestinos, grupos de la sociedad civil lanzaron una campaña de boicot, desinversión y sanciones contra Israel en 2005 y han creado una amplia red de activistas, que incluye a Estados Unidos y Europa. Pero las consecuencias sobre la robusta economía de Israel han sido mínimas.

Sin embargo, los activistas dicen que han cambiado el tono del debate.

"Ya no es tabú, como lo era antes", convocar a un boicot, dijo Luisa Morgantini, de Italia, es vicepresidenta del Parlamento Europeo y activista propalestina. "Cada vez más personas tienen conciencia de las violaciones de los derechos humanos y de la colonización de los israelíes en Palestina".

Aunque algunos activistas piden un boicot de las compañías e instituciones israelíes, otros intentan obstaculizar el desarrollo de los asentamientos judíos. Unos 600.000 israelíes viven en la Margen Occidental y Jerusalén Oriental. La semana pasada, la compañía holandesa Vitens, el mayor suministrador de agua potable en Holanda, decidió cortar sus relaciones con la empresa nacional israelí de aguas por sus operaciones en los asentamientos de la Margen Occidental.

Al mismo tiempo, la organización británica rectora del comercio exterior emitió una advertencia a las firmas que invierten en los asentamientos israelíes, al decir que las comunidades israelíes establecidas en la Margen Occidental pudieran ser negativas para los negocios.

El mes pasado, Israel aceptó una prohibición europea de financiamiento a proyectos en los territorios ocupados al asegurar a la Unión Europea que no gastaría dinero bajo un acuerdo de compartir tecnología en la Margen Occidental o Jerusalén Oriental.

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El redactor de la AP Karin Laub reportó desde la Margen Occidental. La redactora de la AP Rachel Zoll reportó desde Nueva York.