Los líderes republicanos y varios grupos de la derecha radical de Estados Unidos muestran las señales típicas de un divorcio político, que han llegado al grado de ponerse apodos mutuamente y tomar represalias.

El reciente fervor del presidente de la Cámara de Representantes John Boehner y del líder de la minoría en el Senado Mitch McConnell para criticar a los grupos que les han dado amargas sorpresas ha soltado la rienda a otros republicanos que públicamente han puesto en entredicho las motivaciones de organizaciones como Senate Conservatives Fund, Heritage Action, Madison Project y Club for Growth.

Tales organizaciones detractan a los republicanos a los que acusan de seguir el camino de menor resistencia en Washington y juran que los destituirán en las elecciones primarias en las que participarán conservadores puristas.

"Creo que existe una creciente percepción de que muchos de los grupos ajenos hacen lo que hacen simplemente para recaudar dinero, y hay algunos participantes en el Congreso que hacen lo mismo", dijo el senador Bob Corker.

Boehner y McConnell cuestionan de manera cada vez más abierta la credibilidad de los grupos, y los acusan de ser quienes empañan el conservadurismo.

Sin embargo, los señalamientos también son en contra.

En la reciente trifulca sobre el acuerdo presupuestario, los grupos externos sospechan que Boehner tiene un motivo oculto. Insinúan que el legislador está ansioso por dejar atrás los dilemas económicos para poder abordar la polémica legislación migratoria a principios del próximo año, antes de la primera ronda de primarias de marzo en Texas e Illinois.

Las sospechas de los grupos se acentuaron por el reciente éxito presupuestario del republicano Paul Ryan, quien se inclina por sacar de la obscuridad a unos 11 millones de inmigrantes que viven en Estados Unidos de manera ilegal.

"Es fácil ver que quieren abrir la vía para aprobar una amnistía", dijo Daniel Horowitz, director de políticas para el Madison Project, quien describió las diferencias con los líderes republicanos como irreconciliables.

Michael Steel, portavoz de Boehner, ridiculizó la presunta relación entre el acuerdo presupuestario y la reforma migratoria.

"El acuerdo no tiene nada que ver con la necesidad de arreglar nuestro fallido sistema de inmigración", dijo Steel el lunes en un comunicado.

El movimiento Tea Party y los activistas conservadores ayudaron a los republicanos a hacerse de la mayoría en la Cámara de Representantes y a ganar Legislaturas estatales.

No obstante, los grupos radicales de derecha se han movilizado contra varios proyectos legislativos, desde iniciativas otrora sencillas, como leyes de transporte y partidas de ayuda por desastres naturales, hasta el reciente pacto presupuestario.

Los líderes republicanos en ambas cámaras se molestaron cuando los grupos Senate Conservatives Fund, Madison Project y Heritage Action presionaron para tratar de revocar la reforma al sistema de salud emprendida por el presidente Barack Obama, una meta poco realista cuando hay un presidente demócrata y un Senado bajo control demócrata también, y que generó un cierre parcial del gobierno por 16 días hace unas semanas.

Los esfuerzos de esos grupos crearon dolores de cabeza de agenda para Boehner y McConnell, y el cierre gubernamental al parecer provocó daños políticos para los republicanos, pero la campaña contra la ley de salud y el cierre del gobierno resultó benéfica financieramente para el Senate Conservatives Fund, el grupo fundado por el senador Jim DeMint, quien es el actual presidente de Heritage Foundation. El grupo recibió menos de medio millón de dólares en el primer semestre de 2013, pero más de 4,7 millones en los meses previos al cierre y durante este, de acuerdo con reportes entregados a la Comisión Federal Electoral.

El Madison Project ha recabado 1,7 millones este año, mientras que el Club for Growth ha recaudado 2,2 millones.

Los grupos están determinados a usar su dinero e influencia en las elecciones del próximo año donde siete de 12 senadores republicanos enfrentan adversarios en las primarias.

"Si Mitch McConnell y John Boehner creen que las bases populares se van a quedar sentadas y dejarlos cooperar con los demócratas para hipotecar el futuro de nuestra nación, están equivocados", dijo Matt Hoskins, director ejecutivo de Senate Conservatives Fund, en un comunicado. "Es hora de que los estadounidenses se levanten y empiecen a remplazar a los dirigentes republicanos con verdaderos conservadores en las elecciones primarias de 2014".

McConnell, quien enfrentará en las primeras de Kentucky a Matt Bevin, un empresario respaldado por el Madison Project, dice en privado que los grupos necesitan un puñetazo en la nariz y en público que "le dan al conservadurismo un mal nombre". Y ha respaldado sus palabras con acciones.

La organización de campañas de los republicanos en el Senado ha dejado claro que no dará contratos a Jamestown Associates, una firma de publicidad que ha trabajado para el Senate Conservatives Fund.

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Donna Cassata está en Twitter como: http://twitter.com/DonnaCassataAP