La aviación del gobierno sirio atacó el lunes posiciones rebeldes cerca de la frontera sur con Jordania y en la ciudad norteña de Alepo, un día después que una serie de ataques aéreos en esta misma ciudad intensamente disputada dejaron 76 personas muertas, dijeron activistas.

La fuerza aérea del presidente Bashar Assad es su mayor ventaja en la guerra civil siria, y la ha utilizado para hacer replegar a los rebeldes en todo el país y para atacar áreas civiles que simpatizan con la oposición.

Grupos defensores de los derechos humanos dicen que los militares sirios han lanzado ataques aéreos indiscriminados que frecuentemente afectan blancos civiles como hospitales, panaderías y áreas residenciales.

El lunes, los aviones del gobierno bombardearon los pueblos de Injil y Jassem en la provincia sureña de Daraa, dijo el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, organismo con sede en Gran Bretaña. Se desconocía por el momento si había víctimas.

El Observatorio, que reporta sobre el conflicto con base en una red de activistas en el interior de Siria, informó que el lunes se repitieron los ataques a Alepo, un día después que helicópteros del gobierno arrojaron barriles llenos de explosivos a vecindarios de la oposición en la ciudad.

El gobierno suele usar barriles con cientos de kilogramos de explosivos que causan daño masivo.

El Observatorio elevó su cifra de bajas del ataque del domingo: dijo que hubo por lo menos 76 muertos, entre ellos 28 niños. Otro grupo activista, los Comités Locales de Coordinación, dijo que la cifra de muertes fue de 83. Agregó que la cifra probablemente aumentará debido a hay un gran número de heridos y los suministros médicos escasean.