En las lodosas aguas del delta del Mekong por donde otrora patrulló en busca de insurgentes comunistas en una embarcación de la Armada estadounidense, el secretario de Estado John Kerry volcó su atención el domingo a un nuevo enemigo: el cambio climático.

Por estos remotos parajes del sur de Vietnam, la crecida del nivel del mar, la erosión y el impacto de la construcción de una represa río arriba en las aguas del Mekong se han convertido en una amenaza más grave que los guerrilleros del Viet Cong que Kerry combatía cuando era un joven teniente entre 1968 y 1969.

"Hace décadas en estas mismas aguas, fui uno de los muchos testigos del difícil período de nuestra historia compartida", dijo Kerry a un grupo de profesionales jóvenes que se congregaron cerca de un muelle en la aldea ribereña de Kien Vang.

"Hoy sobre estas aguas soy testigo de cuánto han avanzado nuestras dos naciones para unirse, y ahora hablamos del futuro y ésa es la manera en que debe ser", destacó.

Ese futuro, especialmente para la economía dependiente del agua de los millones que viven en el delta del Mekong, está en peligro, afirmó, al tiempo que prometió dar una contribución de 17 millones de dólares a un programa que ayudará a los productores de arroz, camarones y cangrejos y a los pescadores a adaptarse los posibles cambios causados por la crecida del nivel del agua que lleva agua salina a ese delicado ecosistema.

Kerry dijo asimismo que convertiría en una prioridad personal garantizar que ninguno de los seis países que comparten el Mekong --China, Mianmar, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam_, y que dependen de él para sustento de unos 60 millones de habitantes, exploten el río a expensas de los otros.

En referencia a China, que planea varios proyectos de represas en el Mekong que podrían afectar gravemente a las poblaciones situadas río abajo, Kerry dijo: "Ningún país tiene el derecho de privar a otro de un sustento, un ecosistema y su capacidad para vivir que depende de ese río. Ese río es un activo mundial, un tesoro que pertenece a la región".

Los recursos del Mekong deben "beneficiar a las personas no sólo en un país, no sólo en el país donde se originan las aguas, sino en cada país por donde corre este gran río".

Kerry no había regresado al delta del Mekong desde 1969, pese a que después de la guerra había visitado Vietnam en 13 oportunidades.

Antes de su discurso en Kien Vang, Kerry fue a una tienda y compró dulces para un grupo de niños, provocando el deleite del grupo cuando les dijo algunas palabras en vietnamita.