Las fuerzas armadas han asumido un papel protagónico en medio de la convulsión política tailandesa organizando un foro en el cual el líder de un movimiento nacional de protesta presentó sus demandas de un cambio de gobierno inmediato.

El acto no presentó nada nuevo ya que el líder de las protestas, Suthep Thaugsuban, reiteró su reclamo de que renuncie la primera ministra interina Yingluck Shinawatra y que un gobierno interino administre la nación antes de cualquier elección. Para el 2 de febrero están previstas las alecciones nacionales.

Los militares tailandeses han intervenido en épocas de crisis políticas con una docena de golpes desde que la nación se tornó en una monarquía constitucional en 1932 y han empleado la amenaza de la fuerza como factor de influencia.

Pero más relevante que los dichos de Suthep lo importante fue el papel de las fuerzas como anfitriones de los opositores.

Las fuerzas armadas, aparentemente deseosas de ser vistas bajo otra óptica, han dicho varias veces que son neutrales en la actual coyuntura política, aunque no es un secreto que no simpatizan con Thaksin Shinawatra, hermano de la primera ministra y quien fue depuesto por un golpe de Estado.

Pese a que es buscado por la policía acusado de insurrección, Suthep estuvo en el escenario junto con los líderes de las diferentes ramas del ejército. El comandante de la policía nacional, cuyos mandos generalmente son aliados del gobierno, fue invitado pero no acudió a la conversación.

El comandante supremo, general Thanasak Patimaprakorn, un oficial de alto rango aunque no con gran representatividad, fue el anfitrión oficial del foro distanciándose de los procedimientos de quien realmente tiene el poder, el comandante Prayuth Chan-ocha, quien rechazó hacer comentarios.

Thanasak dijo que ambas partes deben alcanzar una "solución que arregle los problemas a largo plazo y no regrese las cosas al mismo lugar".