Las campanas tañeron el sábado en Newtown en el primer aniversario de la matanza de 26 personas en la escuela primaria Sandy Hook y en un mensaje radial el presidente Barack Obama pidió ayuda a los estadounidenses que ayuden a prevenir otros actos de violencia.

Las campanas doblaron 26 ocasiones a medida que se leía el nombre de cada una de las víctimas en la iglesia Santa Rosa de Lima en Newtown, uno de varios templos que efectuaron servicios privados el sábado para una comunidad desgarrada por la muerte de 20 niños pequeños y seis educadores.

Obama dijo en su mensaje radial que la matanza de Sandy Hook será recordada como una tragedia que constituye una inspiración para tratar de hacer más seguras las comunidades.

"Tenemos que hacer más para impedir que gente peligrosa ponga las manos en un arma con tanta facilidad. Tenemos que hacer algo más para curar mentes atribuladas. Tenemos que hacer todo lo posible para proteger a nuestros niños de todo daño y hacerlos sentirse amados, valorados y protegidos", afirmó el presidente, que también cumplió un minuto de silencio y encendió cirios en la Casa Blanca en memoria de las víctimas.

La municipalidad de Newtown reclamó paz y respeto a la privacidad en el aniversario.

Los camiones de televisión vía satélite se apostaron en las calles de Newtown en los días posteriores a la matanza y la prensa ha vuelto a menudo desde entonces a esta comunidad de 28.000 personas para informar sobre el ataque y sus consecuencias.

En un esfuerzo por mantener el aniversario concentrado en una reflexión discreta, la concejal E. Patricia Llodra había anunciado en octubre que Newtown no organizaría ningún acto recordatorio. Se solicitó a la prensa que se mantuviera a distancia y se instalaron varios signos con la leyenda "Ningún medio de comunicación", al igual que en las semanas posteriores a la tragedia.

Algunos medios de prensa se abstuvieron de ir a Newtown el sábado. Un reportero y un fotógrafo de The Associated Press estuvieron presentes en la comunidad y algunos residentes se mostraron dispuestos a narrar sus experiencias.

"Uno espera que la ciudad pueda superarlo sin olvidar a las víctimas", comentó Andrew Snow, un mecánico de 49 años que bebía café en la tienda de ramos generales con un amigo. "Pero no es fácil. No puedo dejar de pensarlo un solo día".

El atacante, Adam Lanza, mató a su madre en su casa en Newtown el 14 de diciembre del 2012 antes de ir a la escuela donde desencadenó la matanza. Se suicidó ante la llegada de la policía.