Un estudiante de un suburbio de Denver que al parecer estaba resentido con un maestro llegó el viernes a su secundaria armado con una escopeta e hirió a dos estudiantes antes de suicidarse, informaron las autoridades.

Algunos estudiantes alertaron al maestro, quien se apresuró a salir del edificio. La policía aisló el lugar de inmediato.

Las autoridades identificaron al agresor como Karl Halverson Pierson, de 18 años.

El incidente ocurrió en la víspera de que se cumpla un año de la matanza en la primaria Newtown de Connecticut, un sombrío recuerdo de lo común que se han vuelto las balaceras en las escuelas.

Una estudiante que resultó herida por disparos estaba hospitalizada en estado grave. El otro alumno tuvo lesiones menores de bala y fue dado de alta horas después, dijeron las autoridades.

Una tercera persona estaba siendo atendida por médicos, pero no recibió ningún disparo, dijo una vocera del hospital.

Halverson no trató de ocultar la escopeta cuando entró en la escuela desde la zona de estacionamiento para estudiantes y empezó a preguntar sobre el maestro por su nombre, dijo el jefe de la policía del condado de Arapahoe, Grayson Robinson.

Una vez que fue alertado de que el estudiante lo estaba buscando, el maestro salió inmediatamente de la escuela, agregó el jefe policial. "Esa fue una decisión táctica muy inteligente", afirmó. Un estudiante enfrentó al estudiante armado y le dispararon, agregó.

Jessica Girard estaba en su clase de matemáticas cuando escuchó tres disparos. "Luego comencé a escuchar muchos gritos y entonces creo que una de las personas gritó 'hagan que se detenga''', relató.

También se hallaron dos supuestos cocteles Molotov dentro de la escuela Arapahoe, dijo el jefe policial. Uno fue hecho estallar pero nadie resultó herido.

"Dentro de los primeros 20 minutos de que se informó del tiroteo, los agentes encontraron al sospechoso muerto dentro de la escuela", indicó Robinson.

Los policías acudieron a la escuela de inmediato mientras la mayoría de los estudiantes permanecieron encerrados en sus salones de clase.

Desde el exterior de la escuela se veía a estudiantes caminar hacia la pista de atletismo de la escuela con las manos en alto. Imágenes de televisión mostraron a policías cacheando a los estudiantes. Robinson dijo que los agentes querían asegurarse de que no había cómplices del agresor y que creían que el atacante actuó solo.

Los padres de familia recibieron instrucciones de ir a una iglesia cercana para reunirse con sus hijos y formaron filas largas. Una chica que estaba descalza abrazó a sus padres y la familia comenzó a llorar. El vecindario estaba abarrotado de automóviles mientras los padres buscaban a sus hijos.

La escuela está a casi 13 kilómetros (ocho millas) al este de la secundaria Columbine, donde en 1999 dos adolescentes armados mataron a 12 alumnos y un maestro antes de suicidarse.