El Atlético Paranaense tendrá que jugar 12 partidos fuera de su estadio el próximo año debido a la violencia ocurrida en su último juego en la liga anunció el viernes el tribunal deportivo de Brasil.

El tribunal también castigó al Vasco da Gama, que jugaba como visitante en el encuentro realizado en Joinville, con un veto de ocho juegos a su estadio. Ambos clubes tendrán que jugar la mitad de sus partidos en estadios vacíos.

El Atlético Paranaense también fue multado con 50.000 dólares mientras Vasco tendrá que pagar cerca de 35.000.

El tribunal dijo que el Atlético Paranaense fue castigado por no contar con la seguridad adecuada como corresponde al equipo local, mientras que el Vasco no tomó las medidas necesarias para prevenir la violencia.

Los clubes dijeron que apelarán la medida y se estableció una nueva fecha para el juicio, el 27 de diciembre.

El castigo se aplicará en juegos organizados por la Federación Brasileña de Fútbol, por lo que los equipos podrán jugar en sus estadios durante los campeonatos regionales que empiezan el próximo mes.

Debido al castigo, probablemente el Atlético Paranaense tendrá que retrasar el estreno del estadio Arena da Baixada, que se construye para el Mundial.

El juego donde se presentó la violencia se jugó en Joinville en lugar de la sede del Atlético en Curitiba porque ya había sido castigado por actos vandálicos de los aficionados.

Cientos de aficionados de ambos equipos se enfrentaron en las gradas a golpes y patadas, usaron palos y barras metálicas en una pelea que causó heridas a cuatro personas, entre ellas un hombre que tuvo que ser desalojado de la cancha en helicóptero.

Las perturbadoras imágenes de la pelea rápidamente circularon por el mundo y levantaron dudas acerca de qué tan preparado está Brasil para albergar el Mundial el próximo año.

Cerca de 80 guardias de seguridad privada trataron de separar a los grupos rivales en la Arena Joinville, y el enfrentamiento sólo se detuvo hasta que la policía llegó y disparó balas de goma.

Los organizadores del Mundial dijeron que es poco probable que se presente un problema similar durante el evento porque en cada juego trabajarán varios cientos de guardias. Casi 900 vigilantes trabajaron en los juegos de la Copa Confederaciones este año.

Las autoridades también sostienen que los grupos de aficionados peligrosos que suelen ir a los partidos locales no acudirán a los encuentros de la Copa del Mundo.