Un navajo que usaba su idioma para proteger las comunicaciones durante la Segunda Guerra Mundial, y cuyas palabras están inscritas en las medallas otorgadas a su grupo y a otros combatientes galardonados por su servicio falleció el jueves en Nuevo México.

Wilfred Billey falleció en su casa en Farmington tras una breve enfermedad, dijo su hija Barbara. Tenía 90 años.

Billey fue uno de cientos de navajos que asombraron a los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial al usar su idioma para transmitir mensajes, que nunca se pudieron descodificar.

Pero Barbara Billey dijo que su padre nunca se consideró a sí mismo un héroe.

"Siempre que hablaba de lo militar durante ese tiempo, siempre decía a los demás que los héroes fueron los que dejó atrás, que él no era héroe", dijo. "Que todos participaron, incluida la gente en Estados Unidos, la gente en las fuerzas armadas".

Después de la guerra, Billey trabajó con la delegación legislativa de Nuevo México para escoger las palabras que aparecen en la parte inferior de las medallas: "Dine Bizaad Yee Atah Naayee' Yik'eh Deesdlii" o "La lengua navajo se usó para derrotar al enemigo", dijo su familia.

Billey y otros intervinieron cuando otro integrante del grupo, David Tsosie, fue eliminado de la lista de galardonados en 2001 porque sus documentos de baja no indicaban que era parte del grupo. Ellos notificaron a funcionarios del gobierno y entregaron documentos.

Cuando el ex senador Jeff Bingaman llamó a Tsosie a un asilo para decirle que recibiría la preciada medalla, Billey estaba allí. "Los dos saltaron del asiento llenos de alegría", dijo James Preminger, quien cubrió la historia para el diario Farmington Daily Times.

"Es una de esas personas que uno conoce que ya es mayor y uno dice, 'Ojalá ese hombre hubiera sido mi tío'. Era muy humano", dijo Preminger, ahora portavoz de un distrito escolar del noroeste de Nuevo México, donde Billey trabajó.

El camino que llevó a Billey a usar su idioma para proteger las comunicaciones militares de Estados Unidos comenzó cuando asistía a la Escuela Metodista de la Misión Navajo. El superintendente se enteró de que la Infantería de marina estaba buscando operadores de radio navajos para seguir los pasos de otros 29 que habían desarrollado un código basado en su idioma. Billey se ofreció de voluntario en 1943 porque quería estar con sus amigos que se estaban alistando, dijo Barbara Billey.

Combatió en el Atolón de Tarawa, Saipán, Tinian y Okinawa con el Pelotón 287, integrado exclusivamente por navajos, parte del 1er Batallón de la 2da División.

Billey recibió la baja como cabo en 1946, terminó la educación secundaria y posteriormente recibió una maestría de la Universidad Highlands de Nuevo México en Las Vegas, Nuevo México, según su familia. Fue asesor educativo, maestro y director de escuelas en el noroeste de Nuevo México. Pasó los últimos años de su vida haciendo labores de campo, combatiendo por los derechos de su tribu al agua de la cuenca del río San Juan y compartiendo la historia de su grupo en la guerra.

Duane "Chili" Yazzie, presidente del Capítulo de Shiprock de la Nación Navajo, recordó haber pasado tiempo en la oficina de Billey cuando era asesor en la escuela secundaria Shiprock a finales de los años 1960s.

"Era un gran hombre, tuvo una enorme influencia positiva en muchos de nosotros", dijo Yazzie. "Decía que teníamos que reconocer los trabajos que pasaron muchas de nuestras familias y que la forma segura de evitar eso es la educación".

El funeral está programado para el 21 de diciembre en la Primera Iglesia Metodista Unida en Farmington. A Billey le sobreviven su esposa, Matilda, y seis hijos: Barbara Billey, Willard Billey, Linda Kerr, Elsie Billey, Chuck Billey y Warren Billey.