"Afluencia", la enfermedad citada por un psicólogo para argumentar que un adolescente de una familia acaudalada de Texas no debía ser enviado a prisión por haber matado a cuatro peatones mientras conducía en estado de ebriedad, no es un diagnóstico reconocido y no debería ser utilizado para justificar mal comportamiento, dijeron expertos el jueves.

La decisión de un juez de sentenciar a Ethan Couch, de 16 años, a 10 años de libertad condicional por el accidente fatal detonó la ira de familiares de las víctimas y ha llevado a cuestionar la estrategia de la defensa. Un psicólogo testificó en el juicio de Couch en una corte juvenil de Fort Worth que como resultado de la "afluencia", el joven no debía recibir la sentencia máxima de 20 años de prisión que solicitaban los fiscales.

El término "afluencia" se hizo popular fines de la década de 1990 por Jessie O'Neill, la nieta de un ex presidente de General Motors, cuando escribió el libro "The Golden Ghetto: The Psychology of Affluence" (El gueto dorado: la psicología de afluencia). Desde entonces ha sido utilizado para describir una condición en la cual los niños --generalmente de familias ricas-- tienen un sentido de derecho a privilegios, son irresponsables, inventan excusas por mal comportamiento, y en ocasiones se interesan superficialmente por drogas y alcohol, explicó el doctor Gary Buffone, un psicólogo de Jacksonville, Florida.

Pero Buffone dijo el jueves en una entrevista telefónica que el término no debe ser utilizado como defensa en un juicio penal o para justificar tal comportamiento.

"El término simple sería niño mimado", agregó.

"Esencialmente, lo que hizo (el juez) fue dar un manazo al chico en la muñeca por lo que es obviamente un delito muy grave por el cual sería castigado en cualquier otra situación", dijo Buffone. "La defensa es ridícula, la actitud es horrenda... no solo los padres no han establecido ninguna consecuencia, sino que está siendo reforzado por las acciones de un juez", enfatizó.

El psicólogo que testificó como testigo de la defensa en el juicio de Couch dijo que el muchacho creció en una casa donde los padres estaban ocupados en discusiones que llevaron a un divorcio, reportó el Fort Worth Star-Telegram.

Pero el fiscal Richard Alpert argumentó en la corte que si el adolescente continúa siendo protegido por la riqueza de su familia, es inevitable otra tragedia.

Aunque el caso de Couch fue manejado por un tribunal juvenil, fue identificado públicamente por la Oficina del Alguacil del Condado de Tarrant.

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