Un acuerdo presupuestal clave entre republicanos y demócratas. Incluso el presidente Barack Obama estuvo a bordo. Todo sin que nadie amenazara con rechazar esto o paralizar lo otro.

La parálisis se tomó pronto unas (breves) vacaciones en esta época decembrina en la amargamente polarizada Cámara de Representantes, donde los republicanos son mayoría.

Pero en la otra cámara, el Senado sigue enfrascado en una de las peores guerras partidistas de su historia después que la mayoría demócrata acotara el poder de los republicanos. El resultado es un diálogo maratónico, lo que le quita a todos la disposición a cooperar. El líder der la mayoría Harry Reid amenazó con reducir la apreciada vacación decembrina del Senado si es necesario.

Un republicano lo desafió. "¿Qué tiene eso de nuevo? ¿Qué tiene eso de amenazante", dijo el senador Mike Johanns.

Los tradicionalmente efectivos exhortos para actuar muchas veces no lo son tanto para el dividido Congreso. Los legisladores han dado tumbos de los recortes automáticos al gasto público, a la parálisis del gobierno por falta de presupuesto, pasando por el sistema de salud y otras cosas en los tres años desde que los republicanos ganaron el control de la Cámara de Representantes con un importante grupo de neófitos renuentes a llegar a acuerdos. Su enfoque ha demostrado ser costoso para la calificación de crédito del país, para la posición del Congreso entre los electores y para el Partido Republicano, a quien la opinión pública adjudicó la mayor parte de la culpa pública por el cierre parcial del gobierno en octubre.

La escena no ha sido mejor en el Senado. Lo que quedó de la naturaleza deliberativa de esa cámara se fue el mes pasado cuando la mayoría demócrata, citando obstruccionismo de los republicanos, limitó las facultades de los republicanos para censurar a algunos candidatos presidenciales.

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El periodista de The Associated Press Henry C. Jackson colaboró con este despacho.