La Cámara de Diputados aprobó el jueves la más grande reforma energética en 75 años que abre la industria petrolera a la inversión privada y pone fin al monopolio estatal.

Tras una tumultuosa sesión de 20 horas, la cámara baja avaló por una amplia mayoría la reforma que modifica la Constitución del país y permite al gobierno dar contratos y licencias a empresas nacionales y extranjeras para que participen en la exploración y producción de petróleo y gas.

El proyecto había sido aprobado previamente por el Senado.

Con la aprobación de ambas cámaras, el presidente Enrique Peña Nieto prácticamente logró el avance de su principal reforma de una serie de propuestas de modificaciones legales con las que busca transformar a México, la segunda economía de Latinoamérica.

Por tratarse de una modificación a la Constitución, la reforma aún debe ser aprobada por al menos 17 de los 31 congresos estatales, aunque es casi un hecho que será avalada debido a que el oficialista Partido Revolucionario Institucional domina en la mayoría de los estados.

La industria petrolera fue expropiada en 1938 y desde entonces se convirtió para muchos mexicanos en un símbolo de soberanía y nacionalismo.