Una pandilla de jóvenes en su vecindario solía hostigar a Sonali Mukherji cada vez que salía de su casa, burlándose de ella, siguiéndola, siseándole comentarios lujuriosos.

Pero Mukherji, que en esa época tenía 18 años, no sentía miedo. Se enfrentó a los que la atormentaban. Después de que la estudiante de sociología amenazó con reportarlos a la policía, se infiltraron a su casa y le arrojaron ácido mientras dormía, derritiéndole gran parte de la cara.

"Yo no sabía que estaban fraguando un plan para vengarse", afirmó, más de 10 años después.

Ahora, Mukherji y otras víctimas de ataques con ácido están presionando al gobierno indio a que haga más para prevenir ese tipo de violencia, y dicen que una nueva ley que busca restringir la venta de ácido está siendo ignorada.

En respuesta a su campaña, la Corte Suprema de la India ordenó el 3 de diciembre a todos los estados apegarse a la ley, que entró en vigor en febrero después de que una letal violación grupal en Nueva Delhi el año pasado consolidó la indignación de la opinión pública en torno a la violencia contra las mujeres. Prohíbe la venta de ácido a menos que el vendedor conserve un registro de los compradores y le ordena a los estados pagarles 1.400 dólares de compensación a las víctimas de este tipo de ataques.

La ley es parte entre una ola de cambios implementados después del caso de violación en Nueva Delhi, incluida una cláusula que exhortó a aplicar períodos de prisión más duros --de un mínimo de 10 años hasta cadena perpetua-- sin posibilidad de libertad bajo fianza a los que efectúen ataques con ácido.

En la India pueden conseguirse fácilmente los ácidos altamente concentrados para su uso como limpiadores industriales y de viviendas. Con frecuencia son de producción local y baratísimos.

Anteriormente, los ataques con ácido estaban bajo una categoría general de delitos que causaban lesiones, o lesiones graves, o intento de homicidio. Las leyes indias no tomaban en cuenta la desfiguración de una mujer en un ataque con ácido como un delito aparte.

Los que atacaron a Mukherji fueron puestos en libertad tras pasar tres años en la cárcel.

Cada año se reportan unos 1.500 ataques con ácido en todo el mundo, de acuerdo con Acid Survivors Trust International, con sede en Londres. Ese grupo de ayuda humanitaria dice que probablemente la cifra real es mucho más elevada porque muchas víctimas están demasiado asustadas como para denunciar.