El presidente ruso Vladimir Putin anunció el jueves una serie de iniciativas para aplicar medidas disciplinarias sobre compañías rusas que se registran y pagan sus impuestos en jurisdicciones en el extranjero.

Durante años, empresas rusas grandes y pequeñas se han registrado en países como Chipre y Luxemburgo para evitar las estrictas regulaciones de Moscú y sus impredecibles prácticas legales y fiscales.

En un discurso el jueves sobre el estado de la nación, Putin dijo que esa práctica debe llegar a su fin. Compañías registradas en el extranjero que operan en Rusia y tienen ciudadanos rusos como beneficiarios deberían estar obligadas a pagar impuestos a las autoridades rusas.

"¿Quieren tener compañías en el extranjero? Está bien. Pero traigan el dinero acá", afirmó.

No se permitirá que las compañías rusas registradas en jurisdicciones extranjeras participen en licitaciones para obtener contratos del estado, señaló Putin. Las licitaciones estatales han sido una importante fuente de ingresos para muchas empresas rusas.

Putin también amenazó con dejar de apuntalar a las compañías rusas registradas en el extranjero. El Kremlin erogó miles de millones de dólares de su fondo para emergencias en 2008 para rescatar a gigantes de la industria, entre ellos Rusal, el productor de aluminio registrado en Chipre.

Algunos de los principales empresarios han dicho que estarían dispuestos a renunciar a los registros en el extranjero sólo después de que Rusia realice reformas tangibles al sistema de tribunales y el policial.

La mitad de los 50.000 millones de dólares que las empresas rusas invierten en el extranjero cada año es enviada a jurisdicciones en otros países, algo que Putin describió como la "transferencia de capitales que deberían estar trabajando en Rusia".

Mencionó el mayor acuerdo empresarial del año, en el que la paraestatal petrolera Rosneft adquirió a la también petrolera TNK-BP, como un destacado ejemplo de evasión de la jurisdicción rusa. Aunque TNK-BP tenía su sede en Moscú, su compañía matriz estaba registrada en las Islas Vírgenes Británicas.

Igor Sechin, director general de Rosneft, defendió la adquisición que hizo la compañía en el extranjero por un monto de 55.000 millones de dólares. En declaraciones el jueves a la agencia noticiosa RIA Novosti, dijo que Rosneft no tuvo otra opción en torno al acuerdo que celebrarlo en el extranjero, ya que con frecuencia la otra parte es la que insiste en que estas transacciones sean registradas en jurisdicciones extranjeras.