El secretario de Estado norteamericano John Kerry arribó el jueves al Medio Oriente en un regreso a la diplomacia itinerante para asegurar que el acuerdo de paz entre israelíes y palestinos se firme a principios del próximo año, en lo que es su noveno viaje a la región en el año.

En conversaciones a puertas cerradas con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas el jueves y viernes insistirá en los temas que presentó en su gira más reciente, apenas la semana pasada. Su última visita se presenta en un contexto de malestar entre los palestinos con el plan de seguridad y pocos, si es que alguno, signos de progreso.

"Esta es una discusión en marcha", dijo el miércoles la vocera del Departamento de Estado Jen Psaki, dos días después de que Kerry se reunió con los principales negociadores de ambas partes en Washington. "Ciertamente, esperamos que hablan de seguridad y que discutan otros temas".

Estados Unidos desea que a finales de abril se alcance un acuerdo definitivo para la paz entre israelíes y palestinos, en un documento que detalle todos los asuntos vitales aunque menos detallado que un convenio completo que probablemente tardará entre seis meses y un año en concretarse, dijeron dos altos funcionarios norteamericanos.

Sin embargo, en el plazo inmediato, Estados Unidos espera alcanzar un acuerdo marco que defina y consagre los principios que cubriría el acuerdo definitivo, dijeron los funcionarios que hablaron en forma anónima porque no están autorizados a discutir los detalles del plan.

Ambos insistieron en que Estados Unidos no dicta los términos del pacto: su intención es que las partes se pongan de acuerdo en cómo debe ser.

Aunque sería un avance modesto, alcanzar un acuerdo marco para el 30 de abril permitiría extender, en caso necesario, el periodo de negociaciones de nueve meses que ambas partes acordaron para alcanzar un convenio definitivo que establecería fronteras específicas y otros detalles.

Kerry y el enviado especial de Estados Unidos para el Medio Oriente, Martin Indyk, se reunieron por separado y después en conjunto durante unas tres horas con la jefa de los negociadores israelíes Tzipi Livni y con su contraparte palestino Saeb Erekat, dijo Pskai. Livni y Erekat estuvieron en Washington para una reunión sobre Medio Oriente en la que participaron el presidente Barack Obama, Netanyahu y Kerry. Kerry también habló por teléfono con Netanyahu el miércoles.

No obstante, el lunes una alta autoridad palestina criticó los intentos de Estados Unidos de alcanzar un acuerdo amplio entre israelíes y palestinos al decir que Kerry está incumpliendo su promesa al tratar de llegar a un pacto final en la ronda de negociaciones actual.

Los palestinos temen que un acuerdo responda a demandas de seguridad específicas de Israel y que a ellos sólo les ofrezca promesas vagas, dijo Yasser Abed Rabbo, el principal asistente de Abbas.

Tanto Kerry como Obama dijeron el fin de semana que buscan un acuerdo marco pero no dieron detalles de éste. Obama dijo que es posible alcanzar un arreglo preliminar en los próximos meses.

El Departamento de Estado resaltó que Estados Unidos insiste en que se llegue a un acuerdo definitivo y no sólo temporal, aunque las autoridades reconocen que quizá se necesiten varios pasos para lograr un convenio amplio.

Los acuerdos de seguridad a futuro entre Israel y los palestinos serán de la mayor importancia para ese convenio. Kerry ha dicho que las negociaciones sólo avanzarán si primero se atiende a las preocupaciones de Israel por la seguridad.

Las propuestas presentadas la semana pasada a Abbas y Netanyahu incluyen arreglos para la frontera entre Jordania y el Estado palestino.

Autoridades de Estados Unidos se han negado a discutir los detalles pero en conversaciones anónimas ya que no están autorizados a revelar detalles de las negociaciones dijeron que Israel tendrá el control de la frontera por al menos 10 años y también tendrá presencia militar en la franja de tierra vecina, el Valle del Jordán en la franja occidental.

Autoridades de Israel temen que puedan introducirse armas y milicianos a Palestina si ellos ceden el control de la frontera de la margen occidental del Jordán. Abbas ha dicho que está dispuesto a aceptar la presencia de una fuerza internacional, pero no de fuerzas israelíes.

Los palestinos quieren un Estado en la Margen Occidental, gaza y el este de Jerusalén, tierras que Israel capturó en 1967 tras la Guerra de los Seis días, pero están dispuestos a aceptar cambios de tierras al definir la frontera definitiva para acomodar los asentamientos que Israel ha construido en esos territorios.

Netanyahu se ha negado a comprometerse en lo que palestinos y la comunidad consideran una regla básica de acuerdo, que las negociaciones sobre las fronteras partan de las que existían en 1967.