Lluvias torrenciales ocasionaron el miércoles caos y al menos dos muertes en Río de Janeiro. El tráfico vial se enredó, los aeropuertos detuvieron operaciones temporalmente y el servicio de trenes se suspendió después que se inundaron varias partes de la ciudad.

Los bomberos dijeron que se encontraron dos cadáveres en un río en la periferia pobre del norte de Río de Janeiro.

El gobierno federal dijo que enviaría a la policía para enfrentar algunos actos de saqueo que estaban siendo reportados, y el gobierno estatal solicitó ayuda en agua, alimentos y catres para aproximadamente 2.000 familias que fueron desalojadas por inundación.

Algunas personas salieron a las calles en motos acuáticas para rescatar a vecinos de casas rodeadas por agua. Había personas paradas en el techo de autobuses mientras el nivel del agua subía hasta las ventanas. En más de 40 barrios pobres se hicieron sonar alarmas para advertir sobre el peligro de deslizamiento de tierra.

El alcalde Eduardo Paes pidió a la gente mantenerse en su casa y evitar salir a la calle.

Funcionarios dijeron que un barrio en el oeste de Río de Janeiro recibió 63 milímetros de lluvia (2,5 pulgadas) en sólo una hora el miércoles temprano. Otras áreas registraron casi 124 mm (cinco pulgadas) desde la medianoche. La lluvia amainó al inicio de la tarde, pero aún se estaba registrando una llovizna continua sobre la mayor parte de la ciudad.