Un ex policía de Nueva Orleáns cuya condena por homicidio en 2010 fue pregonada como un paso importante en la sanación de la ciudad tras el paso del huracán Katrina, fue absuelto el miércoles por un jurado diferente de los cargos de haber matado a balazos a un hombre injustificadamente durante la caótica secuela de la devastadora tormenta.

David Warren pasó más de tres años encarcelado después de que fue acusado por la muerte ocurrida en septiembre de 2005 de Henry Glover, de 31 años, cuyo cadáver fue quemado en un automóvil por otro policía después que un buen samaritano trasladó en un vehículo al hombre moribundo a una instalación policial improvisada.

Saliendo del tribunal como hombre libre, Warren, de 50 años, se reunió con su esposa y cinco hijos después que los miembros del jurado lo absolvieron de un cargo por violación de los derechos civiles y otro relacionado a armas de fuego.

Warren dijo a los reporteros que tomó "la medida que debía tomar" cuando disparó a Glover con un rifle desde el balcón del segundo piso de un centro comercial que estaba custodiando.

"Hemos pasado años hablando de algo que duró segundos", agregó.

Estremecidos familiares de Warren lloraron y se abrazaron después del veredicto, el cual fue entregado por el jurado menos de dos horas después de que informaron al juez que estaban teniendo problemas para llegar a una decisión unánime.

"Dios mío, ni siquiera puedo metérmelo en mi cabeza", dijo su esposa Kathy Warren a un simpatizante. Su esposo estuvo encarcelado desde junio de 2010, cuando se entregó a las autoridades después de ser acusado.

En el otro lado de la sala del tribunal, la hermana de Glover, Patrice, colapsó y sollozó tan fuerte que el juez federal de distrito Lance Africk hizo una pausa mientras hablaba con los miembros del jurado. Después de que un hombre ayudó a Patrice Glover a salir de la sala, varios miembros del jurado se limpiaron lágrimas mientras salían.

Africk había sentenciado a Warren a casi 26 años de prisión después que el jurado en su primer juicio lo declaró culpable, junto con otros dos ex policía, de cargos derivados de la muerte de Glover.