La ONU lanzó una ofensiva mayor contra un grupo rebelde vinculado a Ruanda en el este del Congo luego de la derrota del mes pasado de los rebeldes del M23, dijeron funcionarios de Naciones Unidas.

Los funcionarios dijeron el miércoles al Consejo de Seguridad del organismo internacional que será difícil derrotar a las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda, o FDLR, debido a que, a diferencia del M23, sus miembros viven entre la población general, lo que incrementa el riesgo de muerte de civiles. El grupo fue formado por extremistas hutus de la vecina Ruanda que participaron en el genocidio de 1994 en ese país y luego huyeron cruzando la frontera.

Pero los funcionarios sonaron más optimistas respecto a la problemática región de lo que habían estado en mucho tiempo.

"Muchas áreas están liberadas", dijo Martin Kobler, representante especial de la ONU en Congo. "Uno lo ve en los ojos de la población, y aún hay algo de incertidumbre, pero existe una posibilidad de que en esta ocasión la situación sea irreversible".

El jueves se firmará en Nairobi un documento que formaliza el fin de hostilidades entre el gobierno de Congo y el M23, dijo Mary Robinson, enviada especial de la ONU a la Región de los Grandes Lagos. Las negociaciones tardaron aproximadamente un año.

La ofensiva contra las FDLR comenzó el 27 de noviembre. Otros grupos armados más pequeños también son el objetivo, pero algunos ya están deponiendo las armas tras la derrota del M23, grupo que se presume era financiado y respaldado por Ruanda.

"Se logró un avance importante esta semana", dijo Kobler, especialmente con la apertura de una ruta crucial del recientemente liberado poblado de Pinga hacia la ciudad de Goma. El camino estuvo cerrado durante dos años, señaló.

En Kinshasa, capital del Congo, el comandante de las fuerzas de paz de la ONU en esa nación, el teniente general Carlos dos Santos Cruz, dijo que las FDLR "tienen una última oportunidad para entregarse, y si no, los expulsaremos".