Equipos de la policía y del Instituto de Medicina Legal recuperaron más cadáveres en varias fosas de un cementerio clandestino de las pandillas e la zona oeste del país, donde enterraron por lo menos 44 de sus víctimas.

"Se han encontrado 24 cuerpos y esperamos encontrar 20 cuerpos más para llegar a 44, ayer (martes) encontramos otros cinco", declaró el jefe de la Unidad Contra el Crimen Organizado de la Fiscalía General de la República, Rodolfo Delgado.

Detalló que entre los cuerpos recuperados hay ancianos y menores.

El cementerio clandestino fue localizado en Colón, a unos 40 kilómetros al oeste de San Salvador. Sería uno de los más grandes encontrado por las autoridades y según las investigaciones los responsables de los asesinatos serian pandilleros de la Tendencia Revolucionaria, un grupo disidente de la pandilla Barrio 18, una de las más grandes del país, dijo Delgado.

Agregó que las investigaciones indican que los pandilleros asesinaban a sus víctimas en otros lugares, "(algunos) los desmembraban, los colocaban en bolsas y luego eran sepultadas mediante excavación de fosas".

Explicó que como algunos cadáveres están mutilados y en algunos casos incompletos, serán necesarias las pruebas de ADN para así poder confirmar las identidades.

El Fiscal afirmó que estos asesinatos se cometieron, desde diciembre de 2012, cuando los cabecillas de las principales pandillas ya habían decretado una tregua para bajar el índice de homicidios. "La tregua solo existe en la mente de los ignorantes. En realidad no ha existido ningún tipo de tregua", afirmó Delgado.

Con el apoyo de un prominente obispo católico y un ex guerrillero, las principales pandillas mantienen una tregua desde marzo de 2012, cuando se registraban 14 homicidios diarios, pero las autoridades de Seguridad Pública han revelado que grupos de las pandillas que no obedecen a los cabecillas, han comenzado a disputarse los territorios.

Datos oficiales indican que el 50% de los homicidios que se cometen en el país son atribuidos a las pandillas y el 35% de las víctimas son miembros de esas estructuras criminales.

En El Salvador, las pandillas establecidas en populosos barrios del país están integradas por más de 70.000 jóvenes y adolescentes. Más de 10.000 están presos, según cifras policiales. Se estima que los miembros de pandillas y sus familias llegarían a 470.242 personas.