Una fundación caritativa estadounidense anunció el miércoles que fue la compradora anónima que pagó 530.000 dólares por 24 máscaras indígenas en una controvertida subasta en París realizada hace dos días y que las devolverá a las tribus hopi y Apache San Carlos.

"Estos no son trofeos para tenerlos en la repisa de nadie", dijo Gregory Annenberg Weingarten, director de la Fundación Annenberg de Los Angeles, que se reveló como la compradora secreta que desató una guerra de pujas el lunes en la muy anunciada subasta.

"No pertenecen a casas de subastas ni a colecciones privadas", agregó.

Veintiuna máscaras coloridas hechas con piel, crin, madera y plumas compradas en la casa Drouot serán devueltas por la fundación a los hopis y tres máscaras de madera serán entregadas a los Apaches San Carlos.

Fue un final feliz, por lo menos en un capítulo de la batalla de los indígenas hopi para recuperar su patrimonio, tras una serie de reveses en los esfuerzos para postergar la venta de las máscaras la semana pasada pues argumentaban que representan a sus espíritus ancestrales y no deberían ser vendidas. La tribu ha dicho que cree que las máscaras, que datan del siglo XIX y el XX fueron robadas de una reserva en Arizona a comienzos del siglo XX.

La embajada estadounidense también había pedido que se aplazara la subasta para que los representantes de la tribu pudieran viajar a Francia para identificar los objetos e investigar si podían ser reclamados bajo la convención de la UNESCO sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, la exportación y la transferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales de 1970, bajo la cual están adscritos Francia y Estados Unidos.

David Killion, el embajador estadounidense ante la organización cultural de la ONU, quien había pronunciado su apoyo a las tribus estadounidenses en los últimos días, emitió un comunicado el miércoles coescrito por la embajada estadounidense en el que calificó la compra de la fundación como un "acto generoso", aunque dejó ver que la lucha por la propiedad de los indígenas estadounidenses está lejos de acabarse.

"La necesidad de un diálogo real previo a este tipo de ventas públicas, así como una mayor protección legal, quedó clara una vez más esta semana", agrega el comunicado que reitera la posición de las autoridades estadounidenses sobre que países como Francia endurezcan las leyes para proteger objetos tan valiosos.

En la tribu hopi la noticia fue recibida con optimismo a pesar de que todavía hay muchas máscaras katsinam en circulación en el mercado.

"Nuestra esperanza es que este acto sea un ejemplo para otros sobre que los objetos con un importante valor religioso y cultural sólo pueden ser cuidados adecuadamente por aquellos con el conocimiento y responsabilidad correcta. No pueden ser puestos sencillamente a la venta", dijo Sam Tenakhongva, líder cultural hopi en un comunicado el miércoles.

La casa Drouot dijo que la venta total fue por 1,6 millones de dólares, incluyendo la "madre cuervo" sagrada, una amenazadora máscara hopi con plumas negras que se vendió casi por el doble de su precio meta en 171.000 dólares.

Pierre Servan-Schreiber, un abogado que representa a los hopis, dijo a The Associated Press que él compró personalmente una máscara para devolverla a la tribu.

En una disputa similar en abril, una corte en París dictó que este tipo de ventas es legal y cerca de 70 máscaras hopi fueron vendidas por 1,2 millones a pesar de las protestas y críticas del gobierno estadounidense y el actor Robert Redford.

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Thomas Adamson está en Twitter como Twitter.com/ThomasAdamsonAP