Es bueno que el alcalde de la ciudad de Manaos, una de las sedes del Mundial de Brasil en 2014, tenga sentido del humor. Porque algunas de las cosas que se están diciendo acerca de esta ciudad histórica en el corazón de la selva del Amazonas son risibles.

La semana pasada fue el técnico de Inglaterra Roy Hodgson, que expresó sus recelos en torno al calor y humedad en la ciudad.

Luego, el fin de semana, el tabloide londinense Mirror enfocó sus cañones en lo que llamó "Manaos asesino", al afirmar que los "aficionados de Inglaterra pondrán en riesgo su vida" si se aventuran a viajar al "infierno infestado de criminales" para ver al equipo conducido por Hodgson enfrentar a Italia el 14 de junio.

¿Y usted qué piensa, señor alcalde?

"No leo el Daily Mirror", respondió el martes Arthur Virgilio, al tiempo que mostraba una imagen de tranquilidad a los reporteros que visitan esta frontera selvática del fútbol.

En cuanto a los cocodrilos, el príncipe Carlos de Gran Bretaña ha visitado la ciudad varias veces y no lo mordieron, señaló. ¿Y qué tan mala puede ser si Elton John desea tocar en su nuevo estadio?

"Espero que ninguna serpiente le haga daño", bromeó el alcalde.

Sin embargo, ese sentido del humor no puede ocultar los evidentes problemas de Manaos.

El nuevo estadio Amazonia donde jugarán Estados Unidos, Portugal, Croacia, Camerún, Honduras, Suiza, Inglaterra e Italia sigue en construcción. El techo no ha sido concluido. Los 42.000 asientos, de color amarillo y café como las frutas del Amazonas, aún no han sido atornillados en su sitio. Las entrañas del coloso son un preocupante desorden de charcos lodosos, cables que cuelgan, golpeteo de martillos, polvo y construcción sin terminar.

Y eso es un avance.

"Si usted hubiera estado aquí hace dos meses, entonces realmente hubiera entrado en pánico", dijo Miguel Capobiango Neto, que coordina los preparativos de la Copa del Mundo para el gobierno del estado Amazonas, propietario del estadio.

Debería haber quedado listo hace cinco meses, pero una retención en los fondos federales provocó que los trabajos marcharan más lento, explicó.

Ahora el plan es tener el estadio listo para eventos de prueba en febrero y marzo. También habrá un partido inaugural de fútbol en enero para que lo disfruten los 10.000 trabajadores que ayudaron a construirlo.

Después será cuestión de dar los toques finales y hacer que los visitantes estén seguros.

El Mirror reportó que se cometieron 945 homicidios en Manaos el año pasado. Capobiango dijo que la cifra es correcta, pero no el año, pues en realidad corresponde a 2011. Un incremento en las fuerzas policiales ha derivado en un descenso en los homicidios en 2013, en que se han registrado 600.

"Tenemos muchas cosas que hacer. Tenemos muchos problemas sociales. Tenemos muchos problemas creados hace décadas", reconoció el alcalde Virgilio. Dijo que está trabajando "14, 15 horas diarias" para que la ciudad esté lista.

"Queremos deslumbrar al mundo y sabemos que podemos hacerlo", afirmó.

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