La presidenta Dilma Rousseff anunció el miércoles que en 2014 se realizarán licitaciones para construir ferrocarriles con miras a dotar a Brasil de una red de trenes de alcance nacional.

En una intervención durante un encuentro de empresarios industriales, la presidenta lamentó la falta de inversiones en vías férreas en Brasil en los últimos dos siglos, que dejó al país como el único de dimensiones continentales sin este tipo de transporte.

Según la presidenta, en 2014 habrá concesiones de infraestructura al sector privado en ferrocarriles, puertos fluviales y marítimos y terminales de uso privado en los puertos, después de que este año se licitaron concesiones en carreteras, aeropuertos y puertos.

"En el caso de ferrocarriles, considero esencial para Brasil invertir en asociación con el sector privado en un sistema ferroviario de porte nacional. Es inadmisible que un país de dimensiones continentales no tenga esta inversión, es imperdonable no haberlo hecho en los dos siglos anteriores", lamentó Rousseff en su intervención del encuentro organizado por la Confederación Nacional de la Industria.

Después de un prolongado abandono, Brasil retomó en la última década la construcción de proyectos ferroviarios antiguos, en particular la red Norte Sur, que pretende atravesar más de 4.000 kilómetros desde el estado amazónico de Pará hasta el austral Rio Grande do Sul, así como la Transnordestina, que cruza 1.700 kilómetros del noreste del país, y otra línea que atraviesa el estado de Bahia de este a oeste.

El gobierno también ha intentado licitar un tren de alta velocidad entre sus dos ciudades más grandes y pobladas, Sao Paulo y Rio de Janeiro, pero no ha conseguido atraer inversionistas por el costo del proyecto.

En su intervención, Rousseff defendió el panorama económico del país, criticado por analistas que destacan el bajo nivel de crecimiento, el aumento en las tasas de interés y el incumplimiento de metas de superávit fiscal.

Destacó que desde el inicio de su gobierno en 2011 se generaron más de 4,5 millones de empleos formales, el desempleo se mantiene en niveles históricamente bajos, la inflación está dentro de la meta establecida por el gobierno y Brasil es uno de los pocos países grandes que registran superávit fiscal, pese a que este año el gobierno admitió que no alcanzará la meta de 3,1% del producto interno bruto como excedente.

"Después de un año de incertidumbre en la economía internacional, los indicadores de la economía brasileña persisten positivamente con crecimiento e inclusión social. Brasil saldrá más fuerte y sólido de esta crisis internacional", aseguró la presidenta.