Los líderes de la oposición en Ucrania rechazaron el miércoles la oferta del presidente Víktor Yanukovich para sostener un diálogo, al tiempo que advirtieron que no se sentarán con él hasta que despida a su gobierno y libere a todos los manifestantes arrestados.

Esa posición refleja la creciente confianza de los opositores luego del abrupto repliegue de la policía antimotines de partes de la capital de Ucrania el miércoles en la madrugada, lo cual elevó las esperanzas de los manifestantes de que semanas de protestas hayan erosionado el respaldo de la policía a Yanukovich y su gobierno.

Hacia el final del día, el mandatario emitió una invitación a personajes políticos, religiosos y civiles a que se unan a un diálogo nacional. Pero no dio detalles de una fecha propuesta para las conversaciones, y podría haber sido simplemente un intento de ganar tiempo y apaciguar a los funcionarios occidentales.

La reacción de los opositores fue mordaz.

"En lugar de una mesa redonda, lo que obtuvimos es un intento de dispersión (con) garrotes. Las autoridades están avanzando hacia un callejón sin salida", afirmó el líder opositor Oleksandr Turchynov.

Yuri Lutsenko, exministro del Interior que ahora funge como otro líder de la oposición, dijo que el repliegue policial muestra que "prácticamente sólo algunas unidades" siguen siendo leales a Yanukovich.

"Esta es una gran victoria", afirmó Arseniy Yatseniuk, líder del mayor partido opositor en el Parlamento, sobre el retiro de la policía. Habló desde una plataforma en la Plaza de la Independencia en el centro de Kiev, donde los manifestantes han establecido un amplio campamento de carpas habitado las 24 horas del día.

Los diplomáticos occidentales han incrementado su presión sobre Yanukovich para que busque una solución a las tensiones que han paralizado a esta nación de 46 millones de habitantes, la cual está sumida en una fuerte crisis económica. En respuesta, el primer ministro Mykola Azarov y otros funcionarios prometieron el miércoles que la policía no reprimiría a los manifestantes pacíficos.

"Quiero que todo el mundo se calme, no se actuará para dispersar a manifestantes", afirmó Vitaly Zajarchenko, el ministro del Interior, en un comunicado en el que no explicó por qué se emplazó a miles de policías antimotines.

Victoria Nuland, subsecretaria de Estado norteamericana, se reunió con Yanukovich el miércoles tras visitar el campamento de protesta.

"Especifiqué muy claramente que lo que ocurrió anoche, lo que está ocurriendo aquí en términos de seguridad, es absolutamente inaceptable en un Estado europeo, un Estado democrático", afirmó, al referirse a las choques de la policía con manifestantes.

En Washington, el Departamento de Estado indicó que evalúa todas las opciones a su alcance, incluidas posibles sanciones de Estados Unidos contra Ucrania. No proporcionó detalles, pero en el pasado el gobierno estadounidense ha impuesto congelación de activos y prohibición de viajes a altos funcionarios de gobiernos opresores.

El hecho de que Yanukovich archivara en noviembre un acuerdo con la Unión Europea para profundizar sus vínculos económicos y políticos desató las protestas hace semanas. Los partidarios del pacto con la UE, incluidos muchos en la capital Kiev, quieren que Ucrania se acerque a Europa occidental y se distancie de Rusia, que gobernó o dominó a los ucranianos durante años. El Kremlin desea lo contrario.

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Yuras Karmanau en Kiev y Laura Mills en Moscú contribuyeron a este despacho.

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