La manifestantes que libran un combate político surrealista para derrocar a la primera ministra de Tailandia están tratando de establecer un gobierno paralelo que cuente con "voluntarios de seguridad" para reemplazar a la policía, establecer una política exterior propia y ya tiene un comité central que ha comenzado a emitir órdenes audaces.

Entre las más significativas emitidas el martes: la exigencia que la primera ministra interina Yingluck Shinawatra sea enjuiciada por "insurrección" y otra que exhorta a la población a "monitorear de cerca" los movimientos de la familia de la mandataria.

Académicos destacados han criticado la situación, calificándola de contraria a la democracia e inconstitucional. Los críticos han dicho que el líder de la oposición, Suthep Thaugsuban, se engaña a sí mismo. Pero el intento del ex legislador por tomar el poder es respaldado por muchos en Bangkok y pudiera convertirse en realidad si los militares o la judicatura intervienen, como ha sucedido en el pasado. Los analistas afirman que esta nación del sudeste de Asia está en una encrucijada peligrosa que pudiera prolongarse y terminar con más derramamiento de sangre.

"Es una situación explosiva. No podemos tener dos gobiernos en Bangkok administrando el país", dijo Thitinan Pongsudhirak, director del Instituto de Seguridad y Estudios Internacionales de of Chulalongkorn. "Algo tendrá que ceder".

La primera ministra Yingluck está desesperada por poner fin a semanas de agitación política que han dejado cinco muertos y casi 300 heridos. El lunes la mandataria disolvió la cámara baja del Parlamento y convocó a elecciones para el 2 de febrero. Pero ninguna de las dos cosas logró calmar la crisis y una manifestación de 150.000 personas en Bangkok pidió su salida del poder.

Yingluck dijo el martes que no renunciará a pesar de la amenaza de Suthep. Pero precario estado de la situación es evidente. Al preguntársele cómo se sentía, a Yingluck se le anegaron los ojos.

"He cedido lo máximo", dijo antes de marcharse rápidamente.

Los manifestantes acusan al gobierno de Yingluck de abuso del poder y dicen que su partido ha usado la mayoría electoral para imponer su voluntad a una minoría. También afirman que Yingluck es una marioneta de su hermano multimillonario, el ex primer ministro Thaksin Shinawatra, que vive en un exilio autoimpuesto para no ir a prisión --fue condenado por corrupción-- pero quien todavía tiene una gran influencia desde el extranjero.

Suthep, el líder de las protestas, dijo el martes ya tarde que desde ahora "no hay gobierno" y que su Comité Popular de Reforma Democrática nominaría a un nuevo primer ministro para llenar el vacío, aunque no tiene autoridad jurídica para hacerlo.

El político de 64 años también ordenó al jefe de la policía que haga que todas sus fuerzas regresen a sus cuarteles en 12 horas y que los soldados deben asumir la responsabilidad de proteger las oficinas del gobierno.